Me llamo Ana María y soy voluntaria de Infocáncer, voy a hacer un resumen de mi experiencia, lo veo bastante difícil, pero voy a intentarlo.
Hace ocho años me prejubilé de mi trabajo en la Compañía Telefónica, hacía algunos años que ya había pensado en la posibilidad de ser voluntaria de la aecc, mi hermana que entonces estaba en la asociación de Toledo me animaba mucho, ella ha sido enferma de cáncer, y yo estuve acompañándola durante su tratamiento, también han fallecido familiares por esta causa, también esta circunstancia mi inclinó a este voluntariado y no a otro, no obstante tenía la duda de mi capacidad para se eficaz, es por lo que decidí dedicarme a labores administrativas.
Hace aproximadamente cuatro años me integré en Infocáncer, con un cierto miedo, y diciéndome, "si no sirvo me vuelvo a los trabajos administrativos", a pesar de que no me llenaban demasiado, ahora estoy contenta, me siento bien cuando creo que he empatizado con la persona que llama, sea enfermo o familiar, en caso contrario me quedo como un poco triste por mi incapacidad de ayudar a la persona que ha acudido a l Asociación a través de mí, a pesar de todo la labor del voluntario, en cualquier campo, es tremendamente gratificante, te hace sentir útil a la sociedad y a ti misma, es un poco de error el pensar que estás dando mucho de ti, si lo analizamos es un toma y daca, así lo quiero sentir.
También he hecho algo de voluntariado con mayores, opino que es bastante más complicado, por lo menos en lo que yo he experimentado, se les coge cariño, unas veces desaparecen por ley de vida, y otras llegan a asfixiar un poco, puesto que necesitan mucho más de lo que tú les puedes dar.
Quizás en un futuro pueda dedicarme más directamente a los enfermos, de momento lo veo mucho más duro
Ana María Ares Pérez