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Actualizado: 26/2/2008
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Cigarrillo electrónico

Es un dispositivo con forma de cigarro que dispensa nicotina cuando son inhalados. Tiene una luz roja en el extremo que pretende simular la brasa y emite humo. Dispone de una cápsula con un filtro con nicotina líquida pura (18 mg.), el equivalente a 15 cigarrillos y funciona con una batería. 

 


Valoración del producto desde la perspectiva médica y psicológica

 

 


 El cigarrillo es un sistema de liberación de nicotina, una sustancia que produce adicción. Al fumar, un cigarrillo normal o uno electrónico, se obtienen concentraciones altas de nicotina en el cerebro unos segundos después de la inhalación. Esto hace que no desaparezca la dependencia de la nicotina.

 

 El consumo de nicotina a través de los cigarrillos electrónicos  provoca efectos negativos a nivel cardiovascular. En concreto, se mantiene el riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular (infarto, angina de pecho, etc). También mantiene los efectos negativos sobre el sistema respiratorio (aumento de la  frecuencia respiratoria y disminución de la inmunidad pulmonar) y alteraciones al nivel hormonal.

 

 En las embarazada y las lactantes, la nicotina atraviesa la barrera placentaria y se secreta por la leche, por lo que tanto el feto como el bebé sufrirán los efectos de dicha sustancia.

 

 Los fumadores que utilicen el cigarrillo electrónico seguramente lo usarán en las mismas circunstancias en las que fumaban el cigarrillo convencional. De esta forma se sigue manteniendo la adicción desde el punto de vista psicológico.

 

 Los fumadores ya no pueden fumar en determinados lugares públicos, como los lugares de trabajo y esto hace que se hayan habituado a mantenerse sin fumar durante horas. Para muchos, esto ha sido un aliciente para dar el paso definitivo de dejar de fumar totalmente. Si los fumadores empiezan a usar el cigarrillo electrónico, volverán a acostumbrarse a usar un sustituto del cigarro en lugares donde habían aprendido a vivir sin fumar, por estar prohibido.

 

 

 

Conclusiones

 

 

 El cigarrillo electrónico, no es útil para tratar el síndrome de abstinencia, contiene una sustancia adictiva y nociva para el organismo que producen enfermedades graves y alteraciones que disminuyen la calidad y cantidad de vida de los posibles usuarios.

 

 El dispositivo debería incluir advertencias de seguridad respecto a contraindicaciones así como su posible poder adictivo.

 

 El producto cuenta con el certificado CE (Comunidad Europea), pero hay que recordar que este certificado lo único que hace es certificar condiciones de seguridad del producto y no su calidad.  En Europa, la encargada de evaluar los productos sanitarios es la Agencia Europea del Medicamento, de la que no se ha encontrado ningún documento.

 

 No existen en la actualidad evidencias científicas que lo avalen como método para dejar de fumar.

 

 Debería explícitamente prohibirse su distribución entre menores.

   
 
   
 
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