El sol te sienta bien.... el cáncer no
El sol desempeña un papel importante en la salud del ser humano cuando se toma en las dosis adecuadas. Sin embargo, cuando la exposición a la radiación solar es excesiva te puedes quemar.
Ante cualquier exposición solar es importante tener en cuenta unas sencillas recomendaciones
Evita la exposición al sol en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 horas)
Utiliza barreras físicas para que el sol no llegue a la piel: sombrillas, sombreros de ala ancha para proteger también el cuello y las orejas, camisetas..
Aplícate un fotoprotector solar con filtros de protección UVA y UVB adecuado a tu fototipo, en el cantidad adecuada: sobre la piel bien seca antes de salir de casa, 30 minutos antes de exponerte al sol, y después de cada baño o cada 2 horas
Usa gafas de sol que absorban el 100% de las radiaciones ultravioleta
Protégete exactamente igual los días nublados que los días de sol
Bebe abundante agua para evitar la deshidratación
Cuanto más bajo sea tu fototipo, mayor tiene que ser el filtro o factor de protección solar (FPS) que utilices.
Las lámparas UVA y las camas bronceadoras no protegen de las radiaciones solares y son igualmente perjudiciales para la piel y los ojos. Se desaconseja su uso en niños y adolescentes
Acude a tu dermatólogo si aprecias una lesión nueva en la piel, especialmente si es diferente a otras que ya tengas, o si notas cambios en un lunar que ya tenías.
En el caso de los niños, hay que ser especialmente cuidadoso: aunque la luz solar es beneficiosa para su desarrollo, si el niño tiene menos de 3 años debes evitar su exposición directa al sol. En niños mayores y adolescentes, es necesario seguir las medidas previamente recomendadas y enseñarles a protegerse de las radiaciones solares a medida que van creciendo y se hacen independientes.
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