En febrero de 1992 me diagnosticaron un cáncer de mama. Yo tenía 29 años, un niño de un año y ocho meses y un prometedor futuro que se acababa de hacer pedazos, como a la mayoría de las personas que se enfrentan con esta situación. Recuerdo perfectamente ese fatídico día, pues aunque sé que lucía un sol radiante, yo lo veía gris y la comida que más había saboreado hasta ese momento, amargaba en mi boca.
Han pasado más de 16 años y no, no ha sido un camino de rosas. A lo largo de todo este tiempo he tenido varias recidivas locales, con sus correspondiente tratamientos de quimioterapia, y, lo más duro de todo, desde el 2004 y pensando que ya estaba todo superado, comienza mi lucha contra las metástasis, primero pulmonar y, actualmente hepática.
Como podéis imaginar es toda una vida de lucha y superación, pues lo más importante de todo es que he aprendido a vivir con el cáncer, y a disfrutar de todo lo que se ha cruzado en mi camino.
A partir de 1992, mi vida fue dando un gran vuelco pues, en mi interior, siempre he sido consciente de que ésta, mi vida, se iba escapando y no podía permitirme el lujo de desperdiciar ni un minuto de mi tiempo. De ser una persona muy tímida, a la que todo lo nuevo le asustaba, he pasado a hacer cosas que, antes, con sólo pensarlas, me pondría a temblar: organizar y presentar conferencias, participar en desfiles de ropa interior y baño, hablar en radio y televisión, participar en mesas redondas, entrevista en prensa, conversar con personalidades políticas con las que ni en sueños podría imaginar,…
En la actualidad y desde hace varios años, soy la Presidenta de la Junta Local de la aecc de mi pueblo, Montijo, donde organizamos muchas actividades tanto de apoyo a los enfermos oncológicos como de información y prevención hacia la población en general. En Montijo, son muchas las personas que me conocen y que saben de mi lucha constante con el cáncer pues yo nunca he ocultado mi situación, lo que hace que en muchas ocasiones pueda servirles de ayuda a otras personas que se enfrentan por primera vez a la enfermedad; ¡No os podéis imaginar la gran satisfacción que se siente cuando alguien te da las gracias por aquella llamada de teléfono, ese consejo o el estar ahí en el momento oportuno!.
A lo largo de todos estos años, he aprendido que cuando dejamos de ser el centro de nuestra vida, aparcamos nuestros problemas a un lado para centrarnos en los problemas de los demás intentando ayudarles, nuestra situación llega a minimizarse y pierde el dramatismo que nos impide vivir la vida intensamente.
¿Momentos duros?... muchos… ¿necesitar ayuda?... en muchas ocasiones… ¿creer que nunca podrás salir del hoyo? …. también, aunque sin saber el cómo ni el por qué, lo consigues… miedo… esperanza… inquietud… fuerza… vértigo… optimismo… toda una serie de contradicciones que se suceden casi a un mismo tiempo.
Muchas veces he pensado que si pusiera en una balanza lo bueno y lo malo que he vivido a lo largo de estos 16 años, estoy segura de que la balanza se inclinaría hacia la parte positiva: experiencias personales, conocer a personas maravillosas, sentir el apoyo incondicional de tus seres queridos, vivir grandes emociones… experimentar con todos los sentidos lo maravillosa que es la VIDA.
Comencé diciendo que en el año 1992 mi hijo tenía algo más de 1 año. En esos momentos me dolía mucho pensar que me iba a perder sus vivencias a lo largo de su crecimiento… pues bien, ya ha cumplido 18 años y hace unos días le he acompañado a hacer su matrícula en la Universidad... ¡quién me lo iba a decir!... comienza una nueva etapa, con nuevas inquietudes, y, aunque la lucha continúa, intentaré mantener la esperanza de ganar esta larga batalla al cáncer.
Creo que el testimonio de vida que podemos transmitir las personas que estamos conviviendo con el cáncer, con nuestro hacer en el día a día, es una medicina a añadir a los tratamientos oncológicos para ayudar a las personas que se enfrentan por primera vez a la enfermedad.
|
|
Mª Jesús Gragera Almirante 46 años. Enferma oncológica. Maestra de Educación Infantil Jubilada. Voluntaria de la aecc. Ama de casa, madre y esposa. Catequista de Confirmación. Lectora del grupo de Liturgia de mi Parroquia. Pintora aficionada. Modelo ocasional. Redactora de crónicas locales. Y todo lo que esta vida y el día a día me proponga.
|