Nos hemos despertado sobre las diez de la mañana, hora peninsular. Montserrat ha tenido el detallazo de traernos todo lo necesario para hacer un gran desayuno, leche, zumo, mermelada etc..hasta un pequeño ramo de flores que lo hemos puesto en la cómoda del salón.
Y llegó la prueba de fuego, nadar en el puerto de Dover, del que tanto habíamos oído hablar y del que tanto temíamos. La temperatura del agua era de 17 grados, entrenamos con un poco de oleaje por causa del viento. Nadamos una media hora, las sensaciones fueron muy buenas por parte de los tres, cosa que nos gustó mucho, lo que nos da más tranquilidad para el día cruce.