La alteración del gusto, durante el tratamiento oncológico con quimioterapia y radioterapia de tumores de otorrino, es un efecto secundario bastante frecuente.
La modificación del sabor de determinados alimentos se produce por daño directo de las papilas gustativas situadas en la lengua y el paladar.
Los pacientes, perciben una disminución en el sabor de determinadas comidas o un gusto metálico o amargo de las mismas sobre todo con alimentos ricos en proteínas, como la carne y pescado.
En general, este síntoma desaparece semanas después de finalizar el tratamiento.
Una modificación del gusto puede favorecer que el paciente deje de disfrutar de la comida, incluso, puede resultarle desagradable, contribuyendo a la falta de apetito y la pérdida de peso.
Consejos prácticos
Si este es tu caso, es aconsejable que modifiques determinadas costumbres a la hora de preparar la comida, de tal forma que se minimice el sabor metálico.
Prepara las comidas con buen aspecto y olor agradable.
Si te desagrada el olor mientras cocinas, pide a algún familiar que lo haga en tu lugar.
Realiza enjuagues con agua de manzanilla o bicarbonato antes de comer para limpiar la boca.
Sustituye la carne roja por pollo, pavo, huevos o legumbres, tienen un olor y sabor menos intenso.
En el caso de que tengas sabor metálico, te puede ayudar sustituir los cubiertos habituales por unos de plástico.
Emplea especias suaves en la preparación de las comidas y evita los condimentos muy amargos como el vinagre o limón.
Sirve la comida a temperatura ambiente o frías (desprenden menos olor).
Mantén una buena higiene oral y dental
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