La mayoría de los fármacos que se emplean en el tratamiento quimioterápico están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.
Generalmente, las células tumorales se multiplican rápidamente por lo que se ven fácilmente afectadas por los fármacos, lográndose que el tumor desaparezca o disminuya de tamaño.
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Sin embargo, en el organismo existen células sanas que, normalmente, se multiplican a gran velocidad, como pueden ser las del tubo digestivo, de los folículos pilosos (lugar de nacimiento del pelo), de la médula ósea (donde se forman las células de la sangre) que también se ven afectadas por la quimioterapia.
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La destrucción de las mismas desencadena los efectos secundarios más frecuentes del tratamiento, como son las náuseas y los vómitos, la pérdida de apetito, la caída del cabello (alopecia), el cansancio y la propensión a las infecciones, entre otros.
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Otros órganos que pueden verse afectados, aunque con menos frecuencia, por el tratamiento son el riñón, corazón, pulmón, vejiga y sistema nervioso.
Para saber más sobre la quimioterapia.

Antes de iniciar el tratamiento, comente con su oncólogo, qué efectos secundarios puede esperar que aparezcan con el tipo de quimioterapia que le vaya a administrar.
Si ya ha comenzado con los ciclos, no dude en indicarle cualquier síntoma que aprecie, de tal forma que pueda añadirle el tratamiento más indicado para que éste desaparezca o se haga más tolerable.

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La radioterapia consiste en la administración de radiaciones de alta energía en la zona del tumor. Se trata de un tratamiento local, por lo que los efectos secundarios ocurrirán únicamente en la zona que se ha recibido el tratamiento.
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Las radiaciones destruyen las células tumorales por varios mecanismos, pero también puede afectar a los tejidos sanos que rodean a la zona del tumor. La aparición en mayor o menor grado de dichos efectos secundarios depende de varios factores:
- De la técnica empleada.
- De la dosis total administrada.
- De la dosis por fracción.
- De la localización del tumor y del volumen irradiado.
- De la susceptibilidad de cada paciente.
Existe una serie de efectos secundarios generales a los tratamientos de radioterapia en cualquier localización y otros específicos de la zona en la que se administra el tratamiento.
Con las técnicas modernas de radioterapia los efectos a largo plazo son poco frecuentes. Sin embargo, cuando ocurren suelen ser de difícil tratamiento.

Antes de iniciar el tratamiento con radioterapia hable con su oncólogo radioterápico sobre los efectos secundarios que pueden aparecer durante su administración, y qué cuidados debe realizar.
Ante la aparición de cualquier síntoma en la zona de tratamiento debe comunicárselo a su oncólogo radioterápico, ya que él le indicará qué tratamiento es el más indicado. En la actualidad existen fármacos que permiten prevenir o aliviar los efectos secundarios agudos provocados por el tratamiento con
radiaciones.

Para saber más sobre la redioterapia