La intolerancia a la lactosa puede ocurrir tras radioterapia abdominal o tras el tratamiento con determinados fármacos quimioterápicos o determinados antibióticos.
La lactosa es el azúcar que contiene la leche y para su absorción es necesaria la presencia de una enzima en la pared intestinal, llamada lactasa.
Cuando se reduce la cantidad de este enzima en el intestino, se produce la intolerancia a la lactosa que consiste en la imposibilidad de absorber la lactosa de la leche. Los síntomas de la intolerancia a la lactosa son dolor abdominal de tipo cólico (retortijones), diarrea y aerofagia (gases). Generalmente antes de empezar el tratamiento, el médico te avisará de la posibilidad de desarrollar una intolerancia a la lactosa. La intolerancia desaparece semanas después de finalizar el tratamiento oncológico.
Consejos prácticos
La intolerancia a la lactosa puede empeorar una diarrea ya existente por otras causas, por lo que además de una dieta astringente y pobre en grasas y fibras es recomendable:
Retira la leche de tu dieta durante el tiempo que dure la diarrea.
Recuerda que hay alimentos que se elaboran con leche como las natillas, croquetas, salsa bechamel,… que también debes evitar.
Sustituir la leche por queso blanco y yogures desnata-dos (los derivados de la leche pierden la lactosa durante el proceso de elaboración).
Bebe abundantes líquidos para prevenir la deshidratación.
Si la diarrea no mejora, consulta con tu médico y sigue sus recomendaciones
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