La diarrea puede tener varias causas, entre ellas el tratamiento de quimioterapia o la radioterapia abdominal, así como la intolerancia a ciertos tipos de alimentos o una infección intestinal.
Cuando la quimioterapia afecta a las células que recubren el intestino, el funcionamiento del mismo se puede ver alterado.
Como consecuencia, el intestino pierde la capacidad de absorber el agua y los distintos nutrientes dando lugar a una diarrea.
Asimismo, la diarrea es el efecto secundario más frecuente entre las personas que reciben radioterapia sobre el abdomen y la pelvis y su intensidad es muy variable de un paciente a otro (depende de la extensión de intestino incluido en el área de trata-miento).
Suele aparecer durante la segunda semana de tratamiento y desaparece al finalizar la radioterapia. En algunas ocasiones, puede ser necesaria la administración de fármacos antidiarreicos, siempre bajo prescripción médica.
Consejos prácticos
En ocasiones, esta diarrea puede ser importante tanto por su duración como por el número de deposiciones al día y causar deshidratación; por ello, si se prolonga más de dos días, o necesitas acudir al servicio con mucha frecuencia, es necesario que contactes con tu médico.
Además del tratamiento médico te puede resultar útil seguir estos consejos.
En las primeras 12-24 horas
En las primeras horas tras el inicio de la diarrea es preferible que realices dieta absoluta, de tal forma que el intestino descanse.
Pasadas 2-3 horas puedes introducir lentamente líquidos, preferiblemente tomados en pequeños sorbos cada 5 ó 10 minutos, a lo largo del día.
Evita tomar leche, ya que la diarrea puede incrementarse por una intolerancia a la lactosa.
Pasadas las primeras 12-24 horas
Cuando la diarrea comience a mejorar puedes comenzar a tomar alimentos sin grasas y que sean de fácil digestión, en pequeñas cantidades (arroz, pollo o pescado hervidos, manzana asada, etc.).
Bebe abundantes líquidos, preferiblemente fríos, a lo largo del día (mejor si sea compaña de un limón exprimido, una cucharada sopera de azúcar, una pizca de sal y de bicarbonato: Limonada alcalina) para prevenir la deshidratación y la pérdida de minerales.
Elimina las comidas muy grasientas (frituras, cocidos, etc.) y con alto contenido en fibra que puedan favorecer la eliminación de heces. Es preferible que prepares los alimentos cocidos o a la plancha.
Evita los alimentos que produzcan flatulencia como legumbres, espinacas, repollo, coliflor y otros.
Elimina de tu dieta bebidas irritantes como café o bebidas alcohólicas.
No te olvides de informar a tu médico cuanto antes.
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