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Actualizado: 1/9/2005
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Preparación a la cirugía

La cirugía oncológica suele ser una intervención mayor, por lo que es necesario un ingreso hospitalario durante un tiempo variable de un enfermo a otro, que por lo general suele oscilar entre una y dos semanas.

 

Si la intervención es menor, como la toma de una biopsia o la extirpación de un pólipo, el paciente precisa, únicamente, permanecer durante unas horas en el hospital.

 

 

 

Estudio preoperatorio

Antes de la intervención, se suele llevar a cabo un estudio que, generalmente, consiste en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

 

Posteriormente, el paciente es citado en la consulta del anestesista, que una vez valorado el estado general del paciente y el resultado de las pruebas, determinará el tipo de anestesia más adecuado para la intervención que se vaya a realizar y el riesgo del paciente para dicha anestesia.

 

 

Consentimiento informado

Previamente a la cirugía, debe preguntar o recibir toda la información sobre la técnica quirúrgica mediante la cual va a ser intervenido, qué riesgos y complicaciones conlleva ese tipo de intervención, qué secuelas pueden permanecer y qué recomendaciones son las adecuadas para minimizar dichas complicaciones.

 

En la actualidad, es habitual que su médico le pida que lea y firme un documento, donde consta reflejada toda esta información. En él reconoce haber recibido y comprendido la información expuesta y acepta recibir dicho tratamiento.

 

 

Dependiendo de la localización y del tipo de intervención, el enfermo requerirá una mayor o menor preparación. En todos los casos es preciso acudir al quirófano en ayunas, con el fin de evitar aspiraciones por el vómito durante la cirugía.

 

 

Tipos de anestesia

La anestesia permite no sentir dolor durante un periodo de tiempo variable. Dependiendo de la localización y del tipo de intervención se puede precisar un tipo concreto de anestesia.

La anestesia puede ser local, regional o general.

 

Anestesia local
Generalmente se emplea para intervenciones pequeñas como puede ser la toma de una biopsia en la piel. El fármaco se inyecta mediante uno o varios pinchazos en la zona donde se va a intervenir. El paciente está totalmente despierto sin sentir dolor.

Anestesia regional

Se pierde la sensibilidad de una región del cuerpo mientras el paciente se mantiene consciente, aunque por lo general se le administra un sedante que le ayuda a permanecer relajado durante la intervención.
Un ejemplo de este tipo de anestesia es la epidural. Se inyecta un anestésico en el espacio epidural que hay entre dos vértebras de la región lumbar, en la parte baja de la espalda, para bloquear la conducción de los impulsos dolorosos que viajan por las raíces nerviosas. Se pierde la sensación de dolor de la mitad inferior del cuerpo.

Anestesia general
El paciente permanece dormido durante toda la intervención sin sentir ningún tipo de dolor. Generalmente, se induce mediante la introducción del anestésico por vía intravenosa. Durante la cirugía, un anestesista se encargará de controlar las constantes vitales del enfermo.

 

 

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