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Crioterapia o criocirugía |
Consiste en la destrucción del tumor por frío, empleando nitrógeno líquido. Generalmente se utiliza en el tratamiento de lesiones premalignas como las localizadas en cérvix y piel, y en algunos tumores en fases muy localizadas, como en el cáncer de próstata.
Cuando se aplica sobre lesiones de la piel se administra el nitrógeno líquido directamente, empleando una torunda de algodón o mediante un mecanismo de pulverización. Los tejidos congelados se disuelven y se forma una costra sobre la zona tratada.
En tumores de próstata, o lesiones premalignas más internas como las del cuello del útero, se aplica bajo anestesia general, empleando una sonda (criosonda) que se coloca en contacto con el tumor.
La criocirugía posee efectos secundarios que pueden ser más o menos serios. En el caso del tratamiento del cáncer de próstata localizado puede causar impotencia o incontinencia con más frecuencia que con la cirugía o la radioterapia. En el tratamiento de lesiones premalignas de cérvix, pueden aparecer hemorragias, o dolor.
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Cirugía con láser |
Consiste en la emisión de un rayo de luz muy potente y focalizado, que permite la destrucción del tumor.
Se emplea en el tratamiento de lesiones premalignas (cuello del útero, laringe, piel); o como tratamiento paliativo en algunos tumores como el cáncer de esófago (si el tumor ocluye la luz del esófago, se produce dificultad en la deglución; y el láser puede destruir el tejido tumoral localmente, permitiendo el paso del alimento).