¿Qué es el cáncer de próstata?
Síntomas
¿Cómo se hace el diagnóstico precoz?
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El 30% de los varones de más de 50 años padece este tipo de cáncer aunque sólo la quinta parte de quienes lo padecen muere por esta causa. Su detección temprana es la mejor baza para asegurar la supervivencia del paciente. Para seguir este desarrollo pulse aquí |
¿Qué es el cáncer de próstata?
Es una enfermedad maligna producida por la división y crecimiento descontrolado de las células que forman alguna de sus estructuras, con capacidad para invadir los tejidos sanos de alrededor y otros órganos a distancia.
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La próstata es una glándula (conjunto de células cuya finalidad es producir y liberar sustancias químicas utilizadas por el organismo) que existe únicamente en el varón. Es un órgano interno que se encuentra en la pelvis, situado detrás del pubis, delante del recto e inmediatamente por debajo de la vejiga de la orina.
Envuelve y rodea la primera porción de la uretra (conducto que transporta la orina desde la vejiga al exterior), atravesando ésta en toda su longitud (uretra prostática). |
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Estas características anatómicas hacen fácilmente entendible que todos aquellos cambios y procesos patológicos, tanto benignos como malignos, que se produzcan en esta glándula van a producir alteraciones más o menos notables en la forma de evacuar la orina (micción).
La próstata se relaciona íntimamente con otras estructuras del aparato reproductor como son los conductos deferentes y las vesículas seminales. Ambas estructuras vacían sus secreciones (líquido seminal y espermatozoides) en la uretra prostática mediante un conducto común, llamado conducto eyaculador que atraviesa la próstata. De aquí saldrán al exterior junto con la secreción de la próstata (líquido prostático), constituyendo el semen.
En el 95 % de los casos el cáncer de próstata es un adenocarcinoma. Otros tipos menos frecuentes son el carcinoma de células transicionales (semejante al de la vejiga), el leiomiosarcoma, fibrosarcoma o linfoma.
El cáncer de próstata puede crecer de tres maneras:
Crecimiento local: El crecimiento local se produce por crecimiento tumoral e invasión de la cápsula prostática. Más tardíamente el tumor puede romper la misma y crecer invadiendo los tejidos y órganos periprostáticos. La invasión de la vejiga o el recto es tardía en el tiempo
Diseminación linfática: Se realiza a través de los vasos linfáticos hacia los ganglios próximos a la próstata. Existe una clara relación entre el tamaño del tumor primitivo y la probabilidad de afectación ganglionar.
Diseminación hematógena: Esta diseminación se realiza a través de los vasos sanguíneos, preferentemente, hacia el hueso (pelvis y sacro).
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El cáncer de próstata, como una gran parte de los tumores malignos, no va a causar ninguna sintomatología perceptible por el paciente en las fases iniciales de la enfermedad. Son tumores que evolucionan lentamente y normalmente la sintomatología va a presentarse en etapas más avanzadas del proceso.
Los síntomas locales que pueden presentarse en el cáncer de próstata son lo siguientes:
- Urgencia miccional, imperiosidad miccional o incluso pérdida involuntaria de la orina.
- Aumento de la frecuencia de orinar, incluso por la noche (nicturia).
- Disuria: Dolor y escozor durante la micción (micción dolorosa).
- Retardo en el inicio de la micción y disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia del mismo.
- En ocasiones la uretra se obstruye por el tumor y aparece retención urinaria (obstrucción).
- Goteo posmiccional.
- Sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga.
Existen algunos síntomas generales como son la pérdida de peso o apetito, dolor óseo en la pelvis y/o espalda, anemia, edemas (hinchazón) en los miembros inferiores e insuficiencia renal que suelen aparecen en los estadios avanzados de la enfermedad.

Si aprecia cualquiera de los síntomas mencionados debe acudir a su médico para que le realice las pruebas necesarias y pueda cuanto antes hacer un diagnóstico.

Recuerde que estos síntomas también pueden aparecer asociados a enfermedades benignas. Antes de asumir que tiene una enfermedad grave, espere a conocer el resultado de las pruebas.
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¿Cómo se hace el diagnóstico precoz?
La evolución del cáncer de próstata es habitualmente bastante lenta en el tiempo. Además, actualmente se sabe que no se hace evidente en todos los varones que lo poseen. De hecho aproximadamente, un 30% de los hombres de más de 50 años presentan focos de tumor en la próstata y, sin embargo un 97% no fallecerá por dicho tumor ya que éste ni se extenderá localmente ni se diseminará a otros órganos.
Por tanto, es importante mantener una actitud prudente respecto a provocar una detección excesiva de este tumor, ya que se estaría tratando innecesariamente a muchos varones que nunca tendrán problemas reales con el cáncer de próstata.
Habrá que esperar a que el progreso de la biología molecular y el conocimiento del genoma humano en el futuro, puedan desvelar mejor las incógnitas que todavía existen sobre las causas del desarrollo y progresión de esta enfermedad.

Los estudios realizados sobre el screening precoz de cáncer de próstata no han demostrado una disminución de la mortalidad por este tumor. Por ello no está indicado su realización de forma generalizada en la población de posible riesgo.

Sin embargo, la determinación a título personal del PSA (Antígeno Prostático Específico) junto con la realización de un tacto rectal puede facilitar el diagnóstico precoz de dicho tumor.
Una vez que su urólogo le explique en qué consisten y cuál es la utilidad de las pruebas, podrá tomar conjuntamente con él la decisión de llevarlas a cabo o por el contrario de no realizarlas.
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¿Qué pruebas puede realizar el urólogo?
Generalmente, la secuencia de diagnóstico que el urólogo le va a recomendar será en primer lugar, tras un interrogatorio para conocer si presenta algún síntoma relacionado con la próstata, la realización de un tacto rectal y una determinación de los niveles de PSA (Antígeno Prostático Específico).
Es una exploración simple y sencilla de realizar para la que no se necesita ningún tipo de tecnología específica. Se lleva a cabo en la misma consulta del médico.
Consiste en la introducción de un dedo del explorador, protegido por un guante y lubricado, a través del ano. Permite palpar la superficie de la próstata, situada en la parte anterior del recto.
Se trata de una maniobra que puede resultarle algo desagradable o incómoda pero en absoluto dolorosa. Es una prueba de corta duración que permite obtener una valiosa información clínica al urólogo.
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Consiste en la introducción de un dedo del explorador, protegido por un guante y lubricado, a través del ano. Permite palpar la superficie de la próstata, situada en la parte anterior del recto. Se trata de una maniobra que puede resultarle algo desagradable o incómoda pero en absoluto dolorosa. Es una prueba de corta duración que permite obtener una valiosa información clínica al urólogo. |
Las alteraciones que se pueden detectar mediante un tacto rectal y que nos pueden hacer sospechar la presencia de un cáncer de próstata son:
- Nódulos o irregularidades en la superficie.
- Aumento de la consistencia en una porción de la próstata o de manera difusa.
- Alteración en los bordes de la glándula.
- Palpación excesivamente dolorosa.
Aunque la palpación de la próstata sea normal no excluye la presencia de un posible foco de cáncer. Existen cánceres que bien por su pequeño tamaño o bien porque se hallan situados en zonas internas no palpables, resultan indetectables mediante una exploración digital.
El PSA es una proteína producida, casi exclusivamente, en la próstata que se segrega junto con el semen en altas concentraciones. Una pequeña cantidad de esta proteína pasa a la sangre. Actualmente, con una pequeña muestra de sangre el analista va a poder determinar los niveles de PSA mediante un sencillo test de laboratorio.
La determinación del PSA es la prueba diagnóstica objetiva de mayor ayuda para establecer la sospecha de cáncer de próstata, siendo la que posee el mayor valor predictivo de la enfermedad por sí misma.
Algunas circunstancias pueden alterar discretamente los valores normales de PSA en la sangre y crear situaciones de falsa alarma. Estas circunstancias son las siguientes:
- Tacto rectal previo a la extracción de la muestra analítica, ya que se puede producir liberación de PSA a la sangre.
- Masaje prostático.
- Ecografía transrectal previa.
- Procesos infecciosos e inflamatorios de la próstata.
- Retención urinaria.
- Biopsias de próstata, después de las cuales puede llegar a tardar hasta un mes en regresar el PSA a sus valores basales.
- Hiperplasia benigna de próstata de gran volumen.
- Colocación de sonda vesical y procedimientos endoscópicos.
Una determinación de PSA en la sangre que presenta un resultado normal no excluye totalmente la posibilidad de que exista un cáncer, ya que existe un porcentaje de cánceres de próstata que no producen elevación del PSA por encima de los valores considerados normales.
Si el resultado es normal, el urólogo le recomendará que vuelva a una nueva revisión en un periodo de tiempo, que con frecuencia suele ser de un año.
En el caso de existir anomalías en el tacto rectal o en el resultado del PSA, es muy probable que le recomiende someterse a una ecografía transrectal junto con la realización de unas biopsias de próstata para llegar a un diagnóstico que excluya o confirme la presencia de cáncer.
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Recomendaciones
- Si tiene 50 años o más, es aconsejable que se realice revisiones periódicas siguiendo las indicaciones de su urólogo, de tal forma que se pueda detectar el cáncer cuando aún no ha sobrepasado la próstata y las posibilidades de curación sean mucho mayores.
- Si posee antecedentes familiares (padre, hermanos) de cáncer de próstata, es recomendable que acuda antes al urólogo para valorar la necesidad de iniciar las revisiones periódicas precozmente.
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Otras pruebas
Es una prueba que permite visualizar la próstata y las vesículas seminales mediante el empleo de sonidos de alta frecuencia (ultrasonidos). Habitualmente la realiza el radiólogo o el urólogo. Se lleva a cabo introduciendo una sonda emisora de ultrasonidos a través del ano. Esta sonda es redonda y alargada con un diámetro aproximado de 1,5-2 cm. Recoge los ecos (ondas de ultrasonido rebotadas al llegar a los tejidos) y mediante la transformación de estos en señales eléctricas son convertidos en imágenes que se visualizan en un monitor.
Permite detectar algunos tumores situados en el interior de la próstata, que serían inaccesibles al tacto rectal, así como examinar el estado de las vesículas seminales y su posible afectación en el proceso canceroso.
Es una exploración que va a producir una sensación incomoda y algo molesta, no siendo dolorosa. Habitualmente, no lleva mas de 10 minutos su realización.
La mayor utilidad, en estos momentos, es la de servir como guía para la realización de biopsias de próstata. Permite elegir las áreas de dónde se quieren obtener las muestras de tejido para su estudio, bien sean de lesiones sospechosas o bien sean de tejido ecográficamente normal.
Constituyen la prueba determinante en el diagnóstico del cáncer de próstata. Consiste en la obtención de muestras de tejido prostático con la ayuda de un ecógrafo transrectal. A la sonda de ecografía se le incorpora un dispositivo a través del cual se introduce una aguja larga y fina con la que vamos a realizar la punción y biopsia.
Las muestras de la próstata serán enviadas al anatomopatólogo (especialista que analiza y estudia los tejidos), quien tras analizarlas con el microscopio emite el diagnóstico confirmando si están o no afectadas por cáncer.
Requiere una preparación previa que consiste en la administración de antibióticos de amplio espectro antes de su realización para evitar infecciones.
Es una prueba relativamente sencilla y corta. La duración del procedimiento oscila entre 15 y 30 minutos y, generalmente es bien tolerada por el paciente. No necesita ingreso hospitalario ni empleo de anestesia general, salvo en personas que tengan problemas anorrectales que pueden requerir anestesia. Con frecuencia, se puede realizar una actividad normal después de someterse a ella.
La realización de biopsias de próstata puede provocar algunas complicaciones, que en la mayoría de las ocasiones, se superan sin dejar secuelas. Las más frecuentes son:
- Hemorragia: pudiendo presentar sangre con la emisión de semen, orina o heces.
- Infección urinaria o prostática.
- Retención urinaria.
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