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Actualizado: 19/2/2008
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  Cáncer de cérvix

¿Qué es el cáncer de cérvix o cuello del útero?

Síntomas

¿Cómo se hace el diagnóstico precoz?

Vacuna VPH, preguntas y respuestas

 

Dibujos: Tectoon

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¿Qué es el cáncer de cérvix o cuello del útero?

 

Es una enfermedad maligna producida por la división y crecimiento descontrolado de las células que forman alguna de sus estructuras, con capacidad para invadir los tejidos y estructuras sanas de alrededor y otros órganos a distancia.

 

El útero forma parte del aparato reproductor femenino. Tiene forma de pera invertida y está situado en la pelvis, entre el recto y la vejiga. Está formado por dos partes: la zona más inferior situada en el interior de la vagina llamada cérvix o cuello del útero por ser de forma más alargada y estrecha ; y la parte más ancha, situada por encima del cuello, se denomina cuerpo del útero y está constituido por dos capas. La más interna se denomina endometrio. Por fuera de ella se sitúa la capa muscular o miometrio, que es la que realiza las contracciones del útero durante el parto.

 

 

El cuello del útero cuelga en el interior de la vagina. La mucosa que lo recubre y que está en contigüidad con la vagina se denomina ectocérvix, mientras que la que recubre el conducto o canal cervical que lleva hasta la cavidad del cuerpo uterino se denomina endocérvix. La mayoría de los tumores aparecen en la zona de unión del ectocérvix y el endocérvix.

 

Dependiendo del lugar de origen existen fundamentalmente dos tipos de cáncer de cuello uterino: el carcinoma epidermoide derivado del ectocérvix y del fondo de la vagina y el adenocarcinoma. Este último procede de las células del interior del cuello del útero (canal cervical).

 

Antes del desarrollo definitivo de un cáncer de cérvix, incluso años antes, aparecen cambios premalignos en las células. Estos cambios pueden denominarse de varias formas: displasia o neoplasia intraepitelial cervical (CIN).

 

El cáncer de cuello uterino puede crecer de varias maneras:

 

Crecimiento local: el crecimiento local se puede producir por extensión directa hacia la vagina y con menos frecuencia hacia el cuerpo del útero. Asimismo, puede crecer hacia los lados invadiendo los ligamentos que unen el útero a las paredes de la pelvis. Si crece hacia delante o hacia la parte posterior puede invadir la vejiga o el recto (aunque esto es un proceso tardío).

 

Diseminación linfática: el útero posee una rica red de vasos linfáticos que permiten el drenaje de la linfa a múltiples regiones ganglionares. Esta diseminación linfática se realiza de forma ordenada y se relaciona con el crecimiento del tumor, es decir cuanto mayor es el crecimiento local del tumor mayor es el riesgo de invasión linfática.

 

Diseminación hematógena: esta diseminación es muy poco frecuente. Cuando aparece se produce a través de los vasos sanguíneos y linfáticos, preferentemente hacia los ganglios del mediastino (espacio situado entre ambos pulmones), los supraclaviculares (ganglios situados por encima de las clavículas), el hígado, los pulmones y los huesos.

 

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Síntomas

 

Las lesiones precancerosas así como las fases más tempranas del cáncer de cérvix, generalmente no causan ningún síntoma. Sólo se detectan si la mujer acude regularmente a su ginecólogo y se realiza un estudio específico para detectarlas (test de Papanicolau).

 

    

Cuando el tumor está más avanzado, el síntoma que con mayor frecuencia aparece es la hemorragia vaginal anormal. Esta hemorragia aparece entre reglas o tras las relaciones sexuales. En mujeres menopáusicas cualquier sangrado vaginal debe ser consultado con el ginecólogo

Otro síntoma que puede indicar la existencia de problemas en cuello uterino es el dolor o las molestias durante las relaciones sexuales.

 

 

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas es fundamental acudir al médico para que realice el diagnóstico y tratamiento oportunos.

 

 

Recuerde que estos síntomas también pueden aparecer asociados a enfermedades benignas.

 

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¿Cómo se hace el diagnóstico precoz?

 

El cáncer de cuello uterino es una de los pocos cánceres que se pueden diagnosticar precozmente, es decir antes de que la persona aprecie algún síntoma.

 

La gran mayoría de los cánceres de cuello de útero se desarrollan a partir de cambios premalignos en las células. Su detección y tratamiento tempranos impide que estas lesiones invadan en profundidad.

¿Qué prueba se emplea?

 

El test de Papanicolau o citología cérvico-vaginal permite el diagnóstico de las lesiones premalignas, de tal forma, que su tratamiento evita que estas evolucionen a lesiones invasivas.     

 

 

  Dibujo: tectoon 


Previamente a su realización, el ginecólogo elaborará una historia clínica que le oriente sobre los hábitos de la paciente y efectuará una exploración ginecológica, que le permita determinar la existencia de síntomas y signos que puedan hacer sospechar la existencia de un cáncer de cuello de útero o de otras enfermedades.

 

La exploración ginecológica no es una exploración dolorosa, aunque en algunas ocasiones pueda resultar molesta. Para su realización la mujer debe permanecer tumbada y relajada en posición ginecológica.

 

En este examen el ginecólogo valora la existencia o no de nódulos u otras lesiones en la vagina, en el cuello y cuerpo del útero. Para llevar a cabo la exploración, el médico mantiene la apertura de la vagina, empleando un instrumento denominado espéculo.

 

Durante la exploración ginecológica el especialista lleva a cabo el test de Papanicolau. Es una prueba sencilla y no dolorosa. Mediante una espátula se obtienen células del fondo de la vagina y del ectocérvix y con un pequeño cepillo redondeado se toman células del interior del cuello.

Las células así recogidas se depositan sobre un cristal especial denominado portaobjeto, que será enviado al laboratorio para analizar la muestra al microscopio.

 

Para evitar el mayor número posible de errores es importante que la mujer siga una serie de recomendaciones antes de acudir al ginecólogo para realizar esta prueba:

 

  • Evitar las relaciones sexuales en las 48 horas previas a la realización del mismo.
  • Evitar lavados vaginales en las 48 horas previas.
  • No utilizar espermicida u otras cremas vaginales 48 horas antes del test.

 

La prueba ha de realizarse entre periodos.

 

Clasificación de las lesiones premalignas:

 

El sistema más ampliamente empleado para describir las lesiones premalignas es el sistema de Bethesda que ha sido revisado por última vez en el año 2001. Las categorías generales son:

 

  • Negativo para lesión intraepitelial o malignidad. No se observan signos de lesiones precursoras o de cáncer.
  • Células epiteliales anormales: se aprecian células anormales aunque la causa no se puede identificar (infección, inflamación o cáncer). En estos casos sería necesario repetir la prueba unos meses después.
  • Lesión intraepitelial escamosa: hace referencia a las lesiones premalignas. Se dividen en lesiones de bajo grado y de alto grado.  Estas últimas poseen más riesgo de evolucionar hacia un cáncer si no se tratan.

 

Dada la complejidad de la clasificación, es recomendable que hable con su ginecólogo y le pregunte cualquier duda que pueda tener con respecto a las lesiones premalignas.

 

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Recomendaciones

 

Se recomienda la realización del test de Papanicolau en mujeres que sean o hayan sido sexualmente activas que no hayan sido sometidas a histerectomía (extirpación del útero) o lo hayan sido por cáncer de cérvix o por lesiones premalignas, con edades comprendidas entre 25 y 65 años (recomendación de la CE). El límite de edad superior dependerá de si las dos últimas citologías son normales.


Se deberá realizar el test con una periodicidad de tres años.

 

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Otras pruebas

 

Si el resultado de la citología es anómalo probablemente el ginecólogo le comente la necesidad de realizar más pruebas y estudios con la finalidad de llegar a un diagnóstico definitivo.

Colposcopia:

Esta prueba consiste en la visualización del cuello del útero a través de un aparato denominado colposcopio. Este es similar a un pequeño microscopio con una luz potente que permite visualizar la vagina y el cuello del útero para la localización de la zona alterada.     

  Dibujo: tectoon 


Biopsia:

se localiza la zona afectada a través de un colposcopio y posteriormente se toma una muestra de dicha zona para ser analizada al microscopio.     

  Dibujo: tectoon 

 



La biopsia permite realizar el diagnóstico definitivo de la lesión. Puede tratarse de una enfermedad benigna, una alteración premaligna, un cáncer preinvasivo o un cáncer invasivo.

 

 

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