"Hay un antes y un después”. A través de esta frase muchos enfermos transmiten la sensación de que su forma de entender la vida y de comportarse ha cambiado, para bien o para mal. Muchas aspectos de su vida se van a ver afectados de diferentes formas. Es importante que disfruten de los cambios positivos y resuelvan aquellos que son fuente de malestar.
Personal. Generalmente, los pacientes consideran que la experiencia les ha permitido aprender a vivir mejor, que el cáncer les ha ayudado a apreciar más intensamente determinados aspectos de sus vidas que tenían abandonados. Sin embargo, también se observan casos en los que los cambios después de los tratamientos afectan negativamente a la forma en que el paciente se siente consigo mismo y el valor que otorga a su vida.
Independientemente de si los cambios son positivos o negativos, van a afectar tanto al enfermo como a su entorno, pareja, familiares y amigos. Por esta razón es importante que cualquier detalle pueda compartirse y solucionarse conjuntamente con las personas que inevitablemente se van a ver afectadas.
Relaciones de pareja. La enfermedad modifica la relación de pareja, no sólo durante el proceso de tratamiento sino que los cambios pueden mantenerse una vez finalizado el mismo. Generalmente, están provocados por las dificultades que se deben superar y por los cambios en la forma de ver la vida generados por la experiencia de enfermedad.
En muchos casos las parejas salen fortalecidas del proceso y observan como los lazos afectivos, la comunicación, los planes conjuntos se han estrechado y mejorado sensiblemente.
Pueden aparecen dificultades que no existían o a las que antes no se les daba importancia pero ahora sí. En estos casos, debe actuar con tranquilidad pero sin demora. Es necesario hablar con franqueza de lo que está ocurriendo, valorar conjuntamente las soluciones y poner en práctica las decisiones que sean satisfactorias para ambos.
Sexualidad. Durante y después del tratamiento es posible que aparezcan alteraciones en la vida sexual. En la mayoría de las ocasiones estos problemas tienen un tratamiento eficaz por lo que es importante que no lo deje pasar y busque posibles soluciones.
- Hable con su pareja acerca de sus preocupaciones dudas y temores. Esto permitirá que se ayuden mutuamente a encontrar la forma de tener intimidad durante y después del tratamiento.
- Cuando aprecie algún problema consulte con su médico. Le asesorará respecto al especialista más adecuado para realizar una valoración y tratamiento del problema. Muchas de estas alteraciones son transitorias y un tiempo después de los tratamientos suelen desaparecer.
- Recuerde que se puede obtener satisfacción y placer aunque puedan haber cambiado determinados aspectos de su sexualidad.
Relaciones sociales. También puede notar que su forma de relacionarse y actuar con los amigos, en situaciones de ocio son distintas. Normalmente no provocan conflicto y se limitan a cambios de intereses, a utilizar el tiempo en cosas diferentes, a un mayor acercamiento o distanciamiento de los demás.
Si los tratamientos han supuesto alteraciones en la imagen corporal, probablemente los cambios serán de mayor importancia. En estos casos puede ocurrir que el enfermo evite cualquier situación en la que tenga que relacionarse con otros, el miedo a que los demás noten los cambios puede llevarle al aislamiento. Si éste es su caso, es importante que busque ayuda.
Trabajo. Los cambios en esta área serán mas o menos significativos en función del estado general del enfermo y de si los efectos de los tratamientos son temporales o permanentes. En la mayoría de las ocasiones una vez que el enfermo se ha recuperado del proceso de tratamiento puede incorporarse a su trabajo habitual sin mayor problema. Sin embargo, en algunos casos es posible que como consecuencia de la enfermedad el paciente no pueda desempeñar su trabajo anterior o no pueda volver a trabajar. Si es su caso, consulte con un trabajador social para que le asesore.
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