El cáncer es una enfermedad grave para la que la medicina actual no siempre cuenta con soluciones. En ocasiones, los tratamientos no logran los resultados esperados o la gravedad de la enfermedad hace imposible la curación.
Cuando llegan momentos difíciles, en los que nuestra salud se deteriora y el futuro es incierto, es frecuente pensar en la muerte. Inevitablemente, es algo que produce muchas y muy intensas sensaciones. Puede provocar desasosiego, angustia, temor, e infinidad de emociones y pensamientos. Vivirlo es parte de la vida.

Ante esto,
todavía hay mucho por hacer. Cuando no es posible curar, sí se
puede cuidar. 
Existen muchos tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad. Hable con su médico y familia sobre lo que quiere y necesita.
Lo que va a pasar nadie lo sabe, cómo va a reaccionar nuestro cuerpo y cuando vamos a morir son cuestiones para las que nadie tiene respuesta. Lo que indudablemente sí es real es cada momento, cada día.
Aunque es tan natural como la vida y todos sabemos que vamos a morir, en cierto sentido, nadie cree en su propia muerte. Aun así, es totalmente segura para todos, de modo que es realista plantearse la vida teniendo en cuenta la muerte.
Nos puede dar la ocasión de hablar con nuestros seres queridos, de vivir siendo conscientes de que en algún momento la vida termina, y ser consecuentes con ello, disfrutando de lo que tenemos. Quizá el mejor modo sea aprovechar, disfrutar, ya que el tiempo, para todos, es limitado.
Por tanto, disfrutar al máximo posible del presente, estando cerca de las personas a las que queremos, no dejando para luego aquello que queremos hacer ahora, es lo que nos puede hacer vivir la vida del mejor modo posible.
Para algunas personas, la religión es un gran refugio. Sin embargo, en estos momentos es normal que dude de sus creencias, del sentido de la vida, etc. A mucha gente le ocurre en momentos como estos. Pero tenga en cuenta que si la religión, cualquier religión o creencia, le ha ayudado en momentos difíciles, también ahora puede ser un buen refugio.
Recordar el pasado, lo que hemos sido, lo que hemos vivido, y disfrutar de lo que todavía nos queda por vivir es el modo en el que podemos dar calidad a nuestros días. Hay muchas cosas a lo largo de la vida que dejamos para después. Quizá sea el momento de hacer aquello que siempre hemos querido hacer y para lo que, por unas razones u otras, nunca hemos encontrado ocasión.
Aprovechar el presente y el futuro cercano es algo que todos tenemos. Hay que vivir la vida mientras estemos vivos.

Recuerde, hoy es un regalo, por eso se le llama presente.
