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¿Qué le decimos y quién se lo dice? |
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Las necesidades de comunicación e información médica varían enormemente de un enfermo a otro. Incluso una misma persona puede tener distintas necesidades de información en función de la fase o del proceso de enfermedad que esté viviendo.
La información que le demos a nuestro ser querido va a depender de cómo sea él o ella.
Hay personas que necesitan conocer todo sobre su enfermedad, otros sólo quieren oír lo imprescindible o pueden no querer saber nada.

La información debe darse en su justa medida y teniendo en cuenta a la persona que tenemos delante.

Debe saber que un exceso de información puede producir el efecto contrario al deseado. Por eso:
- Es el médico la persona más indicada para informar al paciente sobre su enfermedad y su tratamiento.
- Sin embargo, algunos familiares prefieren hacerlo ellos mismos o estar ellos presentes junto con el equipo de profesionales que atiende al enfermo. En este caso, debe prepararse y pensar qué le va a decir. Para ello, debe informarse adecuadamente del tipo de cáncer y de las posibilidades terapéuticas del mismo. El médico podrá asesorarle al respecto. Esto no significa que tenga que tener respuesta a todas las preguntas que le haga el enfermo, pero cuando no sepa qué decir o cómo decirlo, debe estar preparado para saber dónde puede solicitar información al respecto.
- Elija fuentes de información fiables, objetivas y claras. En caso de duda lo mejor es consultar siempre al médico. Pregunte.
- Evite comparaciones. Cada caso es único y cada persona es única. Aunque nuestro familiar comparta un diagnóstico con otros, su situación, estado físico y características personales son distintos.
- Muestre apoyo y cercanía, mirando al ser querido a la cara y manteniendo el contacto físico.
Deje al enfermo llorar, expresar sus miedos, su rabia o su tristeza… Esta expresión de sentimientos es necesaria para facilitar el desahogo emocional. |
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