En algunas ocasiones, los familiares se encuentran con la difícil situación de no saber qué hacer ante la información recibida por parte del médico sobre la enfermedad de un ser querido:
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- ¿Se lo decimos o no?
- ¿Qué será lo mejor para él o ella?
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Es una situación muy difícil. Y aunque cada vez se produce menos, ya que los médicos y profesionales sanitarios suelen informar al enfermo sobre su enfermedad y tratamientos, conviene saber que, en líneas generales, la información es necesaria para afrontar la enfermedad.
Ahora bien, la información debe estar siempre adaptada al enfermo ya que no hay dos personas iguales y cada una necesita su propia información.
Si una persona querida tiene cáncer, lo primero que se suele pensar es que no lo va a poder superar y que es mejor no decirle nada para evitarle más sufrimiento. Pero no se debe confundir esto con ocultar la información o mentir. Se debe pensar siempre en la persona enferma y en la información que necesita para superar su enfermedad, respetando siempre el derecho del enfermo a no saber si así lo desea.
Es posible que nada más conocer su estado de salud, el enfermo esté más triste o nervioso. Es normal. Pero posteriormente, su estado de ánimo mejorará y el enfermo estará más preparado para luchar contra su enfermedad y se sentirá más unido a sus familiares al poder hablar con naturalidad de lo que le pasa y de sus preocupaciones. Podrá hablar con todos y sin esconderse.

En estos momentos como familiares debemos ofrecer todo nuestro apoyo y cercanía al enfermo, pensando siempre en él y tratando de ponernos en su lugar, pensando en lo que a él o a ella le gustaría saber y en lo que necesita para poder luchar contra la enfermedad.
