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Actualizado: 12/9/2007
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  ¿Qué puede pasar cuando perdemos a un ser querido?


Conocer el proceso de duelo, saber qué tipo de emociones se pueden experimentar, qué cosas se pueden hacer, ayuda a amortiguar el dolor y permite aprender a vivir sin esa persona que ha sido tan importante.


La muerte de un ser querido es una de las situaciones más dolorosas a las que, tarde o temprano, todos nos tenemos que enfrentar. Durante el duelo la persona puede sentir muchas emociones muy distintas y notar muchos cambios en el estado de ánimo y en su forma de actuar y comportarse. Cada persona necesita su tiempo y es normal que experimente avances y retrocesos en su recuperación. Todo ello permite que pueda ir adaptándose gradualmente a la nueva realidad, hasta que llegue el momento en que esté preparado para aceptarla.


¿Qué tipo de sentimientos y emociones son normales?


Durante esta etapa sentirá muchas cosas, algunas de ellas nuevas y extrañas que pueden llegar a confundirle. Sin embargo, son reacciones muy frecuentes y que poco a poco irán desapareciendo.


¿Qué síntomas físicos se pueden experimentar?

- Sensación de vacío en el estómago.


- Opresión en el pecho y/o garganta.


- Fatiga y cansancio.


- Sobresaltos frecuentes.


- Alteraciones del apetito y del sueño.


¿Qué sentimientos pueden aparecer?

 

  • Tristeza. Suele manifestarse mediante el llanto, pero no siempre es así. No llorar no significa no sentir tristeza. Algunas personas la expresan con aislamiento, apatía,.... Los niños suelen expresar su tristeza con un comportamiento irritable.

  •  Rabia, impotencia, ira por no haber podido hacer nada por evitarlo, por sentirse abandonado.

  • Soledad. Sensaciones de vacío que surgen ante las situaciones más cotidianas.

  • Ansiedad. Puede ir desde una ligera sensación de inseguridad hasta crisis de angustia.

  • Alivio. Sobre todo cuando la persona fallecida pasó por un proceso doloroso y largo. Es frecuente que este sentimiento se acompañe de sensación de culpa.


¿Qué pensamientos e ideas se pueden presentar?

 

- Ideas de negación, sobre todo en los primeros momentos, cuando piensa que esto no puede estar pasando y se espera que todo vuelva a ser igual. 


- Pensamientos de culpa, por no haber hecho más de lo que se hizo,  por no haberse ido en su lugar.


- Alucinaciones e ilusiones, sensación de ver u oír a la persona fallecida. A veces producen miedo y confusión. Algunas personas sin embargo las viven como experiencias agradables.


- Dificultades de concentración y problemas para pensar con claridad.

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¿Qué otras cosas pueden ocurrir?

 

  • Soñar con la persona que se ha ido.

  • Llamar en voz alta y buscarle.

  • Evitar recordatorios, o por el contrario, almacenar objetos.

  • Llevar talismanes que recuerden al fallecido, o que le pertenecieran.

  • Fumar o beber más de lo habitual.

  • Hiperactividad o por el contrario ninguna actividad.

  • Aislamiento social. Suelen faltar las ganas de relacionarse con otras personas, se evitan situaciones concurridas como celebraciones o reuniones.

  • Distanciamiento familiar, discusiones, enfados, en ocasiones, necesidad de compañía de los más cercanos, reencuentros.

  • La sensación de que la vida se ha interrumpido puede hacer que moleste el comportamiento de quien sigue su ritmo cotidiano.

  • Hablar constantemente de la persona fallecida o por el contrario negar su existencia.

  • Absentismo laboral, bajas por enfermedad.

  • Problemas de relación con los compañeros de trabajo y amigos habituales.

  • Desorganización de las actividades de la vida diaria (ir a vivir con otros familiares, dormir con los niños, etc.).

  • Conciencia de la  fugacidad de la vida, de nuestra propia muerte, de que todo acaba... .

  • Dudas e interrogantes sobre la religión, sobre Dios, sobre el pecado, la reencarnación….

  • Cambios en los valores y creencias.

 

 



Todas estas manifestaciones son naturales y variables en cada persona. No debe alarmarse, forman parte del proceso de recuperación.

 

 

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