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Actualizado: 3/11/2008
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  Úlceras de decúbito o por presión


En los pacientes con cáncer avanzado es frecuente que existan lesiones en la piel debido a la desnutrición, a la inmovilidad y encamamiento y a la afectación de la piel por el tumor.

Una de las lesiones más frecuentes que aparece en estos enfermos son las úlceras de decúbito o por presión que suelen estar provocadas por el encamamiento prolongado. Estas lesiones son más frecuentes en pacientes con más edad, con problemas vasculares previos o con malnutrición.


Estas úlceras se producen a consecuencia de una presión mantenida en determinadas zonas sobre una superficie más o menos dura. Las zonas más frecuentes de aparición de estas lesiones son en las prominencias óseas como tobillos, talones, rodillas, pelvis y sacro.


Una vez que aparecen estas úlceras son difíciles de tratar, por lo que es fundamental prevenirlas. Para lograrlo es importante valorar y tener en cuenta el estado general del paciente y la situación de la enfermedad, así como establecer y mantener una estrategia dirigida a:

  • Disminuir la presión en las zonas de más riesgo de aparición de las úlceras.

    • Esto se logra, fundamentalmente, mediante cambios posturales cada 2-3 horas. Estos cambios se deben realizar levantando al paciente sin arrastrarlo por la cama ya que se lesionaría más la piel.
    • Es importante proteger la zona de más riesgo para la formación de la úlcera empleando almohadas y cojines. Suele ser de gran utilidad los colchones antiescaras.

  • Cuidar y mantener la higiene de la piel:

    • Mantener la piel limpia, seca e hidratada.
    • Se debe emplear jabón neutro para la higiene diaria.
    • La humedad es responsable de la maceración de la piel. El paciente ha de estar siempre seco, por lo que se deben cambiar las sábanas y el pijama siempre que estén mojados por el sudor, secreciones, líquidos derramados etc.
    • Es importante colocar un empapador entre el colchón y el paciente para que absorba la humedad.
    • Evitar, en la medida de lo posible, las arrugas que se forman en las sábanas.
    • Realizar masaje suave, sin provocar dolor en las zonas de más riesgo, ya que favorece la circulación y la relajación.

Además de estas recomendaciones es importante tener en cuenta otros aspectos:

  • Mantener una adecuada hidratación y nutrición. Es importante que hable con el equipo sobre este aspecto, ya que, en esta fase de la enfermedad el paciente tiene poco apetito y su alimentación puede no ser adecuada. Ellos valorarán la necesidad de aportar al enfermo suplementos nutricionales.
  • Observar diariamente la piel de determinadas zonas como tobillos, talones, rodillas, sacro, etc. y ante cualquier cambio como el enrojecimiento se lo debe comunicar a la enfermera de Cuidados Paliativos, para que le indique qué cuidados son necesarios aplicar antes de que se forme la úlcera.


Una vez que se ha formado una úlcera por presión, es fundamental la limpieza y el tratamiento de la misma, para evitar su progresión y la aparición de olor por infección. La cura de la úlcera corre a cargo del personal de enfermería que se encarga del cuidado del paciente.

 

   
 
   
 
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