El cuidado de la piel es importante tanto en la persona sana como en la enferma. En las fases finales de la vida las pequeñas alteraciones en la textura y resistencia de la piel son fundamentales a la hora de aumentar el riesgo de aparición de determinadas alteraciones de la misma.
La deshidratación, la caquexia, la medicación, el encamamiento, etc, pueden provocar problemas más o menos importantes que pueden reducir la calidad de vida del enfermo.
Los problemas más frecuentes en la piel son:
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