La piel es el revestimiento de nuestro organismo y posee unas funciones importantes de protección frente a distintas agresiones (radiaciones, traumatismos…) permite la regulación de la temperatura corporal y a través de ella llegan las sensaciones táctiles.
En las fases más avanzadas de la enfermedad oncológica es frecuente que aparezcan alteraciones en la piel que alteran el bienestar del paciente y por tanto su calidad de vida.
La piel seca es un síntoma frecuente en estos enfermos. Una piel mal hidratada y no protegida se inflama y comienza a picar. El rascado aumenta la inflamación y se produce un círculo cerrado que es necesario romper con una serie de medidas de hidratación de la piel.
Para ello es importante que siga una serie de recomendaciones:
- Hidratar la piel diariamente después del baño con cremas hidratantes suaves.
- Si la piel está muy seca es preferible no emplear jabones. Es recomendable utilizar aceites de baño ya que hidratan más la piel.
- Es importante beber agua en abundancia, aunque dependiendo del estado del paciente, en ocasiones esto puede resultar complicado.
- Los baños con agua muy caliente resecan más la piel, es preferible que el agua esté templada.

Si con estas medidas la piel no mejora debe consultar con el equipo de Cuidados Paliativos para que le indiquen qué otras medidas se pueden adoptar.
