Su finalidad es mejorar la calidad de vida y el bienestar de los enfermos con cáncer en fases avanzadas y de sus familiares. Ambos, se consideran una unidad que requiere cuidados y atención integral, individualizada y continuada. Los Cuidados Paliativos no pretenden alargar de manera innecesaria la vida mediante tratamientos agresivos e ineficaces.
Para lograr este objetivo el equipo de Cuidados Paliativos:
Atención integral del paciente con cáncer avanzado y su familia
En el día a día del enfermo aparece incertidumbre, miedo, incomprensión ante lo que le está sucediendo, preguntas para las que no encuentra respuesta. Estos sentimientos se hacen más intensos si la enfermedad se acompaña de síntomas como dolor, insomnio, debilidad, etc.
El enfermo es una persona que tiene:
- Unas necesidades físicas y emocionales intensas provocadas por la enfermedad.
- Un entorno familiar y social concreto.
- Creencias y valores que deben ser respetados.
- Una historia biográfica que le hace ser como es y actuar del modo que lo hace.
La atención integral supone:
- Realizar una atención adecuada de las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales que presenta el enfermo y la familia.
- Ayudar a la familia facilitándole los recursos que hagan falta para que el entorno familiar y social del enfermo sea el más adecuado a su situación.
- Respetar al enfermo y a su familia tal como son, proporcionando las pautas más adecuadas y acordes a su forma de vida.
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Facilita la ayuda y educación de la familia
La familia es el mayor apoyo y soporte que tiene un enfermo de cáncer durante todo el proceso de la enfermedad. La mayoría de estas familias llevan un periodo de tiempo largo enfrentándose a la misma y superando las dificultades que surgieron en cada momento.
Desde el diagnóstico del cáncer hasta llegar a los estadios finales de la enfermedad, pasando por los tratamientos y la recidiva del proceso, la familia y el enfermo se han tenido que adaptar a situaciones nuevas y cambiantes que les han supuesto un gran esfuerzo.
Estas familias precisan ayuda para afrontar la nueva situación, probablemente la más dura de toda la enfermedad. Así mismo, será importante educar a los distintos miembros del núcleo familiar en el cuidado que necesita el enfermo en esta fase y potenciar su capacidad de apoyo para obtener la mayor eficacia terapéutica.
Para conseguirlo es necesario que el equipo de Cuidados Paliativos:
- Analice y detecte las necesidades informativas y de apoyo tanto del enfermo como de la familia.
- Identifique al cuidador principal desde el principio, ya que es la persona que realiza la mayor parte de la atención y apoyo al enfermo y es el responsable de su cuidado por lo que necesitará, a lo largo de la evolución del proceso, de mayor información y ayuda por parte del equipo.
- Eduque a la familia en aspectos terapéuticos, nutricionales, de comunicación e información con el enfermo y el cuidado emocional.
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Mejorar la comunicación y proporcionar apoyo emocional
La noticia de un cáncer en estadio avanzado desencadena un importante número de problemas psicológicos y sociales tanto en el enfermo como en la familia. La comunicación adecuada entre la persona enferma, los familiares y el equipo que le atiende es fundamental para el manejo de dichos problemas.
La comunicación es una necesidad básica humana. Una correcta relación entre el enfermo, la familia y el equipo de Cuidados Paliativos puede ayudar a disminuir el temor y la ansiedad tan frecuentes en estos pacientes y sus familias.
Cuando la familia escucha al enfermo, permite que este libere determinados sentimientos, le ayuda a enfrentarse con su situación, eleva su autoestima y estimula el cumplimiento del tratamiento.
La comunicación no incluye sólo las palabras; el gesto, el tono de voz, la mirada, el contacto físico, los movimientos, el mismo silencio, etc. pueden ser más significativos que las propias palabras. Es la comunicación no verbal y supone el 80% del mensaje transmitido entre el médico-familia-enfermo.
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Promocionar la dignidad y autonomía del paciente
La promoción de la autonomía y la dignidad del enfermo tienen que regir en las decisiones terapéuticas.
El paternalismo y la sobreprotección dificultan el proceso de autonomía y menoscaban la dignidad del paciente. Considerar que el enfermo de cáncer en fases avanzadas es incapaz de conocer y asumir su situación o de tomar decisiones en la elaboración del plan terapéutico impide una buena comunicación favoreciendo el sentimiento de soledad y la pérdida de autoestima del paciente.
La opinión del enfermo se debe tener en cuenta a la hora de tomar decisiones respecto a su enfermedad y su vida valorando con él sus necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales y elaborando conjuntamente las prioridades y objetivos terapéuticos.

Si cree que la Asociación Española contra el Cáncer puede ayudarle, contacte con la sede en su provincia de residencia.

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