El vómito es un síntoma provocado por la propia enfermedad oncológica o por el tratamiento establecido para la misma. El vómito y las náuseas provocan una sensación desagradable en el enfermo, y si se repiten con frecuencia su calidad de vida y bienestar se pueden ver seriamente afectados.
Suele aparecer en un 30-40% de los enfermos en fases terminales. Para su correcto tratamiento es preciso conocer cual es su causa y si esta es reversible se debe añadir un tratamiento específico que corrija el origen de las náuseas y vómitos. Las causas más frecuentes suelen ser el estreñimiento y el empleo de determinados analgésicos (morfina).
El tratamiento de las náuseas y vómitos se basa en la adopción de una serie de medidas generales que se centran en la adecuación de la dieta y el tratamiento con fármacos antieméticos. Los antieméticos son medicamentos que hacen desaparecer o disminuir las náuseas y los vómitos.
- Medidas dietéticas:
- Siempre que aparezcan vómitos debe informar al equipo que le atiende para que adopten las medidas adecuadas.
- Es importante que el entorno del paciente sea agradable y tranquilo.
- El paciente debe elegir lo que le apetece comer en cada momento.
- Es aconsejable tomar cantidades más pequeñas de comida pero más veces al día.
- Evitar los olores fuertes que puedan desencadenar náuseas y vómitos. Puede ser de utilidad servir las comidas frías o templadas ya que huelen menos.
- Las comidas han de ser ligeras, evitando un exceso de grasas.
- Los vómitos pueden provocar deshidratación por lo que es conveniente dar a beber líquidos en cantidades pequeñas pero muy frecuentemente. Es preferible que los líquidos estén frescos.
- Mantener una higiene bucal adecuada para evitar el mal sabor de boca.
- Medidas farmacológicas
Existen multitud de fármacos antieméticos que el médico puede prescribir para hacer desaparecer o aliviar las náuseas y los vómitos. En cada situación estará indicado un tipo distinto de antiemético en función de las causas que desencadenan estos síntomas.
Es importante tener en cuenta que no debe medicar al paciente sin consultarlo previamente con el equipo que le atiende y que debe seguir sus recomendaciones.