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Dificultad para tragar (disfagia) |
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La frecuencia de aparición en pacientes terminales es del 20%. Se suele presentar como una dificultad para tragar o que la comida se detiene y no avanza a nivel del cuello o detrás del esternón.
Sus causas pueden ser variadas aunque con frecuencia puede deberse a infecciones del esófago por hongos, a efectos secundarios de tratamientos, a sequedad de la boca o al propio tumor. Este síntoma con el tiempo provoca una pérdida de peso por la dificultad que tiene el enfermo para deglutir sólidos y hacer una dieta variada, por lo que se suele acompañar de angustia y malestar en el paciente y la familia.
El tratamiento que se administre variará dependiendo de cual sea el origen de la disfagia. Si la disfagia se debe a un cáncer de esófago, es posible colocar una prótesis esofágica que abra la luz del tubo digestivo y permita el paso de los alimentos sin dificultad.
Es importante que tenga en cuenta una serie de recomendaciones que pueden aliviar y mejorar este síntoma, de tal forma que la calidad de vida del enfermo pueda mejorar:
- Consulte con su médico cualquier duda sobre el origen del síntoma. Es importante determinar su causa para instaurar un tratamiento adecuado.
- No es aconsejable forzar al enfermo a la hora de comer, puede causarle angustia.
- Es más frecuente que los líquidos produzcan una aspiración (paso de alimento a las vías respiratorias) que el alimento más espeso, por lo que es aconsejable una dieta más pastosa como purés, yogures, natillas, etc.
- Es preferible que el paciente coma sentado. Si no puede permanecer mucho tiempo sentado, es aconsejable incorporarle durante la deglución.
- Es preferible comer menos cantidad más veces al día.
- Para beber agua es preferible hacerlo con ayuda de una cuchara, muy poca cantidad y siempre que sea posible sentado.
El médico valorará de forma individualizada la indicación para colocar una sonda de alimentación.
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