Los episodios de ansiedad suelen ser reacciones normales a lo largo de la evolución de la enfermedad. Es importante realizar un diagnóstico y tratamiento adecuado de este síntoma, ya que con frecuencia se asocia a insomnio y depresión.
Algunas situaciones que vive el enfermo en esta fase de la enfermedad pueden provocar un estado de ansiedad más o menos importante. La falta de comunicación, de comprensión de la situación, de apoyo emocional, la incertidumbre ante el futuro y algún síntoma como el dolor y la disnea son algunas de las causas que provocan sintomatología ansiosa.
La ansiedad debe ser tratada desde que aparece ya que puede provocar un empeoramiento de los síntomas existentes y favorecer la aparición de otros.
Tratamiento
- Medidas no farmacológicas
- Si la ansiedad está provocada por el dolor o la disnea es importante realizar un tratamiento de los mismos.
- El soporte emocional, la comunicación y la escucha activa pueden ayudar en la mejoría de este síntoma.
- Explicar al paciente la situación y ayudarle a plantearse metas a corto y medio plazo y objetivos realizables, son medidas a las que responden bien los enfermos con ansiedad.
- Las técnicas de relajación y los masajes pueden ayudar a la hora de disminuir el nivel de ansiedad del enfermo.
- Atención psicológica específica.
- Medidas farmacológicas
El médico del equipo de Cuidados Paliativos se encargará de hacer una valoración del estado del paciente y determinará la necesidad añadir a las medidas generales algún tratamiento médico que ayude al enfermo en el control de la sintomatología ansiosa.