| Las sustancias irritantes son las responsables de las patologías respiratorias (no cancerosas) relacionadas con el consumo de tabaco, que están englobadas bajo el término de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), donde se incluyen la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. |
dibujo: tectoon |
La acción de las sustancias irritantes se produce por contacto directo del humo con las paredes del árbol respiratorio por donde pasa. Este es el caso de las células mucosas y ciliadas que recubren el árbol respiratorio, sobre las que provocan diversas alteraciones.
Sobre las células mucosas (productoras de moco), las sustancias irritantes provocan una excesiva producción de moco, que poco a poco va dificultando la respiración.
Las células ciliadas se caracterizan por tener una especie de filamentos o pestañas que están en continuo movimiento, y cuya misión es movilizar el moco y las pequeñas partículas que puedan entrar a los pulmones a través de la respiración. El humo del tabaco sobre estas células provoca una parálisis y posterior muerte de los filamentos, dificultándose cada vez más la expulsión de moco y de los agentes nocivos.
Los síntomas que el fumador presenta progresivamente como consecuencia de estas alteraciones son:
- Tos crónica irritativa, sin causa aparente.
- Expectoración o esputos, cada vez más abundantes.
- Disminución de la capacidad pulmonar.
- Infecciones respiratorias y otorrinolaringológicas de repetición.
- Insuficiencia respiratoria irreversible.