El Código Europeo Contra el Cáncer (CECC), es un documento donde se recogen los puntos básicos de prevención de la enfermedad, es decir los principales factores de riesgo y las técnicas de diagnóstico precoz de la enfermedad. También recoge los signos y síntomas de alarma que con más frecuencia acompañan a la enfermedad.
El primer CECC nace en 1986 en el seno del programa Europa Contra el Cáncer. En él colaboran los mejores expertos europeos en temas de prevención y tratamiento de cáncer, correspondientes a los 12 países que en ese momento conformaban la Comunidad Económica Europea. Su objetivo era disminuir la mortalidad por cáncer en un 15% en el año 2000.
El CECC ha ido variando a lo largo del tiempo. La última revisión se ha producido recientemente y su contenido ha sido presentado en Bruselas el 17 de Junio de 2003.
Además de los avances producidos en el campo de la medicina (conocimientos epidemiológicos, métodos diagnósticos…), el aspecto que más ha influido a la hora de realizar esta nueva versión del CECC ha sido el incremento del número de los Estados miembros en la Unión Europea, que lleva consigo una mayor variedad de hábitos y estilos de vida, y por tanto, de los riesgos de la enfermedad.
Las recomendaciones del CECC lo que realmente expresan es la adopción de hábitos de vida saludables, tanto en lo referido a evitar o modificar factores de riesgo relacionados con la aparición de tumores (tabaco, alimentación, obesidad, actividad física, alcohol y sol), como en la participación en programas de salud pública. Dentro de estos programas unos están destinados a prevenir la aparición de enfermedades (programas de vacunación de la hepatitis B) y otros a aumentar la tasa de curación del cáncer en sus estadios más iniciales (diagnostico precoz de cáncer de mama, cuello uterino y colon).
El conocimiento de las pruebas de detección precoz y la participación en los programas de salud destinados a la realización de las mismas, son esenciales a la hora de cambiar las expectativas de la enfermedad. El diagnóstico precoz permite la realización de tratamientos menos agresivos, con un menor número de complicaciones y efectos secundarios. Todo ello supone una mejor calidad de vida de los pacientes y una mayor supervivencia.
En España se está realizando un gran esfuerzo en lo que se refiere a los programas de detección precoz del cáncer (screening). A través del Plan Integral de Cáncer, en el que la Asociación Española Contra el Cáncer ha colaborado, se prevé la mejor articulación de los programas de detección precoz del cáncer.
La detección precoz es un factor importante para reducir la mortalidad por cáncer. La supervivencia después de un diagnóstico de cáncer es mejor cuando éste se encuentra en una fase precoz y localizada, que cuando la enfermedad está avanzada. Por lo tanto, lo mejor es diagnosticar y tratar el cáncer lo antes posible.
La información adecuada sobre cuáles son los síntomas que con mayor frecuencia acompañan a las enfermedades cancerosas y la concienciación sobre la necesidad de acudir al médico cuando aparecen, son fundamentales para establecer un diagnóstico lo más temprano posible de la enfermedad.
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