La posibilidad de identificar una lesión premaligna bien definida (pólipo adenomatoso), asociada con el diagnóstico de la enfermedad en las primeras fases, hacen del cáncer de colon un candidato ideal para las pruebas de detección precoz.
Recientemente se han producido importantes avances en este campo gracias al progreso de las técnicas de diagnóstico como el test de sangre oculta en heces (TSOH) y la colonoscopia.
El test de sangre oculta en heces (TSOH), integrado en un programa adecuado que permita descartar falsos positivos, puede llegar a reducir la mortalidad por cáncer colorrectal entre el 16% y el 27%. Se propone realizar la prueba cada dos años a partir de los 50 años.
Como método diagnóstico complementario al TSOH, la colonoscopia permite visualizar el colon a través de un tubo largo y flexible llamado endoscopio. Es por ello que el programa de detección precoz debe abordarse de manera integral de acuerdo con los criterios médicos apropiados.
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