El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de padecer entre otros, cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama.
En el caso del cáncer de hígado esta asociación es muy importante, sobre todo a través del desarrollo previo de cirrosis hepática.
Respecto al cáncer de mama el interés de esta relación radica en que el consumo de pequeñas cantidades de alcohol (tan sólo 10 gr/día), se asocia con un aumento del riesgo de esta enfermedad, cuando se comparan mujeres bebedoras y no bebedoras.
Si al consumo habitual de bebidas alcohólicas le añadimos el de tabaco, se observa un efecto multiplicador del riesgo de padecer algunos de estos cánceres, de manera que el riesgo aumenta entre 10 y 100 veces respecto a las personas que nunca han fumado ni bebido.
La cantidad ingerida de alcohol unida a una dieta pobre en verduras, hortalizas y fruta, común en los bebedores habituales, desempeña también un papel importante en el aumento del riesgo.
Para que el consumo de bebidas alcohólicas no sea perjudicial para la salud, la cantidad que una persona adulta sana puede ingerir no debe superar los 20 gr. de alcohol al día (dos unidades de bebida) en el caso de los varones, y los 10 gr. de alcohol al día (una unidad de bebida) en el caso de las mujeres.
Los niños no deben tomar bebidas alcohólicas en ninguna cantidad, ya que no se conoce ningún límite de seguridad en su consumo.

Una unidad de bebida equivale a 10 gramos de alcohol:
- 1/2 vaso de vino (100 ml)
- un vaso de cerveza (200 ml)
- 1/4 copa de bebida de alta graduación (25 ml)

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