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Actualizado: 9/8/2007
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  Cirugía

La cirugía es el tratamiento de elección para los tumores del SNC accesibles, es decir que pueden ser extirpados sin causar un daño neurológico importante.

 

El objetivo fundamental de la cirugía es la extirpación de todo el tejido tumoral visible, sin embargo, una extirpación parcial del mismo (cirugía reductora)  puede ser beneficioso para el paciente, ya que disminuyen los síntomas provocados por el aumento de la presión intracraneal, mejora la calidad de vida del paciente y reduce el volumen tumoral para tratamientos posteriores.

 


La cirugía también es útil para establecer el diagnóstico, mediante la obtención de una muestra del tejido tumoral (biopsia) y su posterior análisis al microscopio. La realización de una biopsia (es decir sin extirpar el tumor) sólo se realiza cuando el tumor es inoperable, ya que siempre que sea posible se debe llevar a cabo una extirpación del mismo.

La mayoría de los tumores benignos del SNC se tratan con cirugía exclusiva, mientras que los tumores malignos necesitan tratamiento adicional generalmente con radioterapia.

Si un tumor no ha podido ser extirpado en su totalidad, o existe sospecha de que hayan podido quedar células tumorales en la zona de la intervención, es necesario administrar radioterapia complementaria a la cirugía.

Cuando un tumor es inoperable, el tratamiento principal se realiza con radioterapia acompañada o no de quimioterapia.

 

 

Pasos previos a la intervención


 
La cirugía a nivel del sistema nerviosos central es una intervención quirúrgica mayor, por lo que es necesario un ingreso hospitalario durante un tiempo que puede variar de un enfermo a otro, pero por lo general suele ser de varias semanas. Asimismo, es necesaria una anestesia, que siempre será de tipo general.


 
Antes de la intervención, es preciso realizar un estudio denominado estudio preoperatorio que consiste, generalmente, en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.


 
Previamente a la cirugía, se debe preguntar y recibir toda la información sobre la técnica quirúrgica mediante la cual va a ser intervenido, los riesgos y complicaciones que conllevan  la intervención, las secuelas que pueden permanecer y las recomendaciones adecuadas para minimizar dichas complicaciones.


 
En la actualidad, el paciente debe firmar un documento, llamado consentimiento informado, donde consta, por escrito, toda la información aportada por el especialista. En él reconoce haber recibido y comprendido dicha información y acepta realizar dicho tratamiento.

 

 

Efectos secundarios de la cirugía

 

La cirugía de los tumores del sistema nerviosos central, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Pueden suponer un problema importante para el paciente y alterar su calidad de vida.


 
En general, tras la cirugía se requiere que el paciente permanezca durante las primeras horas en una unidad de vigilancia intensiva.


Es frecuente que tanto previamente a la cirugía como después de la misma se administren determinados fármacos como corticoides y anticonvulsivantes, con el fin de reducir el edema que provoca el tumor o la propia intervención y prevenir la aparición de crisis convulsivas.

 

Cuando se despierte de la anestesia, es normal que sienta dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano deja pautados fármacos que le aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comente con el personal de enfermería o con el médico cuando le visite. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.


 
Evidentemente, tras la cirugía aparece una cicatriz que será diferente en función del tipo de intervención realizada. Esta cicatriz requerirá los mismos cuidados que cualquier otra. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y limpieza de la cicatriz correrán a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados los mismos, es importante mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.

 

 

 

 

   
 
   
 
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