El melanoma puede dividirse en cuatro tipos distintos, basándose en rasgos clínicos y anatomopatológicos por el patrón de crecimiento.
Hay dos fases en el desarrollo del tumor; una horizontal que afecta a la capa externa (epidermis) sin invadir las capas más profundas. Esta fase se observa en: melanoma de extensión superficial, léntigo maligno melanoma, y melanoma lentiginoso acro. La segunda fase, denominada fase de crecimiento vertical, afecta los tejidos profundos, por ejemplo el melanoma nodular.
Los cuatro principales son:
- Melanoma de extensión superficial:
Constituye el tipo más frecuente en personas de raza blanca. Se produce en cualquier punto de la piel , pero suele verse en espalda y miembros inferiores en mujeres, y en tronco en hombres. La edad de aparición es de los 30 a los 50 años.
- Léntigo maligno melanoma:
Aparece sobre todo en piel expuesta al sol en personas mayores.
- Melanoma lentiginoso acro (MLA):
Aparece en palmas o plantas, en mucosas o uniones mucocutáneas, o en lecho ungueal (debajo se la uña).
Es el segundo tipo más frecuente, y es más agresivo. Aparece habitualmente en el tronco, cabeza o cuello, en torno a los 50-60 años.