Muchos pacientes están sin síntomas en el momento del diagnóstico (> 50%). Es decir que el diagnóstico se realiza al hacer un análisis de sangre rutinario.
Los síntomas más frecuentes son bastante inespecíficos: cansancio, dolor en cuadrante superior izquierdo del abdomen (donde está el bazo), sensación de saciedad precoz y pérdida de peso.
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En casos raros puede aparecer un síndrome llamado de “hiperviscosidad” debido al elevado número de leucocitos circulantes en la sangre. Consiste en estupor, alteraciones visuales, e, incluso, pérdida de conciencia o disnea por leucostasis pulmonar. |
No son raras las artiritis por elevación del ácido úrico.
Al realizar el examen físico es frecuente encontrar esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo), en un 75 % de los casos.
En casos de progresión a crisis bástica se ven (raro) aumentados los ganglios linfáticos periféricos, como los latero-cervicales, supraclaviculares, axilares o inguinales.