La Enfermedad de Hodgkin es una neoplasia muy sensible a los tratamientos con radioterapia y con quimioterapia. Durante muchos años se ha ido avanzando en el conocimiento de como combinar estos tratamientos consiguiéndose un elevado porcentaje de curaciones.
El gran reto está en cómo escoger el tratamiento más adecuado para cada paciente, que sea el suficiente para conseguir la curación o el mejor control de la enfermedad sin proporcionar una toxicidad a corto plazo o a largo plazo excesiva.
El trasplante de médula ósea sólo se contempla en situaciones muy especiales como la recaída de la enfermedad.
La cirugía no tiene, en principio, ningún papel en el linfoma a excepción de la cirugía para tomar una biopsia inicial.