En la consulta médica, el doctor puede realizar las siguientes pruebas para conocer el diagnóstico y la extensión del tumor:
Entrevista con el médico.
Exploración física incluyendo tacto rectal: es un examen digital del ano y del recto.
Endoscopia ano-rectal: con la utilización de un pequeño tubo, permite visualizar el interior del recto.
Ecografía endorrectal: puede ayudar a saber si hay ganglios linfáticos afectados y a conocer el estadio antes del tratamiento. Consiste en un pequeño aparato de ultrasonidos que, introducido en el canal anal, permite conocer las estructuras alrededor del recto y del ano.
Biopsia: consiste en tomar una pequeña muestra del tumor para que sea analizada en el microscopio, pudiendo así determinar el tipo de lesión.
Pruebas radiológicas: para conocer si la enfermedad se ha extendido fuera del ano (por ejemplo: resonancia nuclear magnética o TAC abdominal y pélvica, radiografía de tórax, etc.).