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Actualizado: 22/8/2007
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  Radioterapia

La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, local o locorregional, de determinados tumores  que emplea rayos X con altas dosis de irradiación.

radioterapia en imágenes

Su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.

 

La radioterapia se puede emplear como tratamiento único en aquellos pacientes en los que no se ha podido realizar una cirugía, por lo avanzado de la enfermedad o por su estado general.

 

Asimismo, se puede administrar antes de la cirugía para disminuir su tamaño y facilitar la extirpación del tumor, o después de la misma, para destruir las posibles células tumorales que hayan podido quedar tras la intervención.

 

En casos muy seleccionados, la radioterapia se puede administrar con o sin quimioterapia, tras una resección transuretral, con el objetivo de destruir el tumor y evitar una cistectomía.

 

 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente, dependiendo de la extensión de la enfermedad.

 

 

La radioterapia para el cáncer de vejiga puede ser de 2 tipos:

 

  • Externa: se emplean máquinas de gran tamaño que, en ningún momento contactan con el enfermo.

  • Interna: también denominada radioterapia intersticial. Se utiliza material radiactivo que se introduce en el interior del organismo en contacto directo con el tumor.


En los siguientes apartados se ofrece información más específica de la radioterapia.

 

 

 

 

Radioterapia externa

 

El tratamiento con radiaciones lo prescribe y planifica el oncólogo radioterapeuta.

 

Antes de empezar con el tratamiento propiamente dicho, es preciso realizar una planificación o simulación del mismo. Su finalidad es determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo, de la localización y de la extensión del tumor, así como de las características de cada enfermo.

 

Durante la simulación se imitan las condiciones en las que se realizará posteriormente el tratamiento, y se determina la postura más correcta y el volumen de la zona a tratar.
Habitualmente, para realizar el cálculo de la dosis que va a recibir tanto el tumor como los tejidos sanos de alrededor del mismo, es necesario realizar un TC o Escáner, cuyas imágenes se introducen en el ordenador.

 

Aunque la simulación puede resultar larga y pesada, no incluye ningún procedimiento o maniobra que pueda resultarle dolorosa. Únicamente es necesario que permanezca inmóvil en la camilla del simulador el tiempo que dura la planificación, que aunque es variable de un enfermo a otro, oscila entre una media hora y una hora.

 

Una vez realizado el planteamiento del tratamiento, es necesario reproducirlo exactamente igual todos los días. De que esto sea así, se encarga el técnico de radioterapia, siempre bajo la supervisión del oncólogo radioterapeuta.

 

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Si se administrara toda la dosis de radiación en una única sesión se producirían daños muy graves en los tejidos. Para minimizar estos efectos secundarios, la dosis total de radiación se fracciona, repartiéndose en un número determinado de sesiones y días. El fraccionamiento estándar consiste en administrar una sesión al día durante cinco días a la semana, descansando dos, generalmente sábados y domingos.


Durante el tratamiento no es necesario estar ingresado, puede acudir al hospital para el tratamiento y una vez finalizado volver a su casa.

 

Para conseguir la máxima eficacia es fundamental la continuidad en las sesiones. Respete el plan de tratamiento propuesto por su médico y evite que se produzcan interrupciones innecesarias.

 

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El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones.
Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente).

 

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Las habitaciones donde se realizan los tratamientos de radioterapia externa se llaman salas de radioterapia o búnkeres, que poseen paredes de hormigón con un gran espesor que proporcionan un aislamiento perfecto impidiendo que la radiación salga fuera de ellas.
Mientras dura la sesión de tratamiento estará solo en el interior de la sala, pero vigilado por el personal especializado a través de un circuito de televisión y un interfono.

 


Una vez finalizado el tratamiento diario, puede estar en contacto con otras personas, ya que no emite ningún tipo de radiactividad. Sus relaciones sociales, laborales y familiares no tienen por qué verse afectadas mientras dure el tratamiento.

 

 

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Radioterapia interna

 

 

La radioterapia interna se administra colocando un material radiactivo (isótopo) en el tumor o la zona donde estuvo situado. Su objetivo es administrar altas dosis de radiación a cortas distancias, de tal forma, que llegue muy poca dosis a los tejidos sanos.

En el cáncer de vejiga, este tipo de radioterapia, se suele emplear como tratamiento único en combinación con la radioterapia externa y en el tratamiento de la cicatriz de la vejiga tras una cistectomía parcial. La colocación del material radiactivo se hace con anestesia general.


 

¿Es necesario permanecer aislado?

 

Mientras el paciente tenga colocado el material es necesario que permanezca en una habitación, con paredes plomadas, preparada especialmente para tal fin.
Estará controlado y en comunicación, en todo momento, a través de un monitor de televisión y un micrófono con el personal sanitario responsable de su tratamiento.

 

 

Una vez extraído el material, podrá hacer su vida normal ya que no emite ningún tipo de radiación, por lo que su vida familiar, social o laboral no tiene por qué cambiar.

 

 

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Efectos secundarios

 

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y como consecuencia aparecen efectos secundarios, sólo en la zona que ha recibido el tratamiento.


Los efectos secundarios de la radioterapia son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como son la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. En algunas se producen efectos mínimos, mientras que en otras, éstos son más serios y es necesario administrar tratamiento médico para su control.

 

Los efectos secundarios más frecuentes son los siguientes: 

 

  • Cansancio (astenia)


    Es frecuente que durante el tratamiento radiante, se sienta más cansado de lo habitual. El tratamiento en sí produce poco cansancio, pero puede ser consecuencia de otros tratamientos asociados y del desplazamiento diario al hospital.

 


 

Esta sensación es temporal y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia. Aunque algunas personas continúan realizando sus tareas normales, es aconsejable que descanse unas horas tras recibir la sesión de radioterapia.

 

 

 

  • Reacciones en la piel


    La piel del área tratada puede sufrir alteraciones muy similares a una quemadura solar.
    Tras dos o tres semanas de radioterapia aparece una coloración rojiza (eritema). Según avanza el tratamiento va adquiriendo una coloración más pigmentada y oscura, que desaparecerá en uno o dos meses tras finalizar la terapia.

 

 

  • Caída del pelo (depilación)


    La radioterapia destruye el folículo piloso, por lo que aproximadamente, a las dos o tres semanas de iniciar el tratamiento se aprecia, exclusivamente en la zona irradiada, una caída de pelo.

 

Los órganos que pueden verse afectados en el tratamiento con radioterapia de un cáncer de vejiga son los siguientes:

 

    • Vejiga: se produce una cistitis rádica (inflamación de la mucosa de la vejiga por la radiación). Los síntomas más frecuentes son la sensación de ardor y escozor durante la micción (disuria) y la necesidad de orinar muy frecuentemente, generalmente, pequeñas cantidades de orina (polaquiuria).
    • Recto: el recto se inflama, y puede sangrar ocasionalmente y provocar molestias perianales y/o tenesmo (gana frecuente de evacuar que se suele acompañar de dolor) durante la deposición. Asimismo es frecuente la aparición de diarrea.
    • Aparato reproductor: en el varón, el efecto de la radioterapia sobre los vasos sanguíneos que llegan a los cuerpos cavernosos del pene, es la causa de desarrollo de impotencia.
      Si pasado unos meses tras la terapia comienza a apreciar alteraciones en la función eréctil es aconsejable que lo comente con su médico. Él podrá recomendarle el tratamiento más adecuado o enviarle al especialista correspondiente.

En la mujer es frecuente la pérdida de elasticidad de la vagina que causa molestias o dificulta las relaciones sexuales. Suele ser de gran utilidad la aplicación de lubricantes vaginales antes de las mismas.

 


En ocasiones, determinados efectos secundarios pueden cronificarse. Los trastornos urinarios (aumento de la frecuencia miccional) o rectales como cambios en el ritmo intestinal, meteorismo o sangrado son poco frecuentes. Generalmente se alivian con tratamientos locales.

 


Es importante que notifique, cuanto antes, a su oncólogo radioterapeuta cualquier alteración que aprecie. Él le indicará las pautas de tratamiento que debe seguir para reducir las molestias.

 

 

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RECOMENDACIONES

Es importante que antes de iniciar la radioterapia le pregunte a su oncólogo radioterapeuta, las dudas que tenga sobre cualquier aspecto del tratamiento. Él le podrá responder y asesorar de forma individualizada sobre el mismo.

 

Cuidados de la piel

 

La piel, es el órgano que primero recibe la radiación, por lo que es fundamental tener un cuidado especial, desde el momento que se inicia el mismo.

  • No se aplique ningún tipo de crema, pomada o loción sobre la zona de tratamiento sin consultarlo previamente con el personal sanitario de radioterapia.
  • No se cubra la zona de tratamiento con esparadrapo, tiritas etc., ya que al tratar de despegarlos, con frecuencia se lesiona la piel.
  • Lávese esa zona sólo con agua, evitando jabones. Cuando se seque hágalo suavemente con pequeños toques.
  • En general, es importante que evite lesiones como rasguños y cortes en la piel del área de tratamiento.
  • Evite ropa apretada o elásticos en la zona del tratamiento.

 

Estas recomendaciones solamente hacen referencia al área tratada, el resto del cuerpo se cuidará normalmente.

 


Exposición al sol


Las áreas tratadas con radioterapia se vuelven muy sensibles al sol, y por lo tanto, es conveniente no exponerlas al mismo, al menos durante el primer año tras finalizar el tratamiento.
Una vez pasado ese tiempo, la utilización de cremas solares y ropa puede ser de ayuda para reducir la exposición solar sobre la zona.

 

Molestias urinarias

  • Cuando comience a sentir molestias urinarias, coméntelo con su médico, ya que le podrá proporcionar un tratamiento específico que le aliviará los síntomas.
  • Beba abundantes líquidos (agua, zumos, infusiones, etc.).
  • Evite el café, el te y bebidas alcohólicas.

 

Diarrea

Unas recomendaciones sencillas y que pueden serle de utilidad son las siguientes:

 

  • Realice una dieta pobre en residuos, es decir con poco contenido en fibra.
  • Evite alimentos ricos en grasa (quesos, mantequilla, etc).
  • Tome los alimentos preferiblemente cocidos (pescado, pollo).
  • Evite la leche, sustituyéndola por yogures, ya que, durante el tratamiento puede aparecer una intolerancia a la lactosa (azúcar contenida en la leche).
  • Beba líquidos en abundancia para prevenir la deshidratación.

 

 

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