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Actualizado: 21/2/2008
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  Cirugía

 

Pasos previos a la intervención

Técnica empleada

Efectos secundarios y recomendaciones

 

 

El tipo de cirugía que se puede aplicar en el cáncer de vejiga varía en función del estadio en el que se encuentra el tumor.

 

 

Pasos previos a la intervención

 

La cirugía de la vejiga por un cáncer es una intervención quirúrgica mayor, por lo que es necesario un ingreso hospitalario durante un tiempo que puede variar de un enfermo a otro, pero por lo general suele oscilar entre 1 y 2 semanas. Asimismo, es necesario una anestesia, que siempre será de tipo general.

Antes de la intervención, es preciso realizar un estudio denominado estudio preoperatorio que consiste, generalmente, en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma, una radiografía de tórax y una consulta con el anestesista, que determinará dependiendo de los resultados de las pruebas anteriores el riesgo que conlleva la anestesia.

Previamente a la cirugía, debe preguntar o recibir toda la información sobre la técnica quirúrgica mediante la cual va a ser intervenido, qué riesgos y complicaciones conlleva ese tipo de intervención, qué secuelas pueden permanecer y qué recomendaciones son las adecuadas para minimizar dichas complicaciones.

En la actualidad, es habitual que su médico le pida que lea y firme un documento, llamado consentimiento informado, donde consta reflejada toda esta información. En él reconoce haber recibido y comprendido la información expuesta y acepta recibir dicho tratamiento. Es conveniente que esté seguro antes de firmar dicho documento y recibir el tratamiento.

 

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Técnica empleada

 

  • RTU (resección transuretral)

 


Cuando el cáncer de vejiga es un tumor superficial es posible realizar una resección transuretral (RTU) del mismo. Se realiza empleando un aparato denominado resector, que se introduce en la vejiga a través de la uretra. Consiste en la resección y extracción de pequeños fragmentos de tejido vesical.

 

Una vez finalizada la intervención se deja colocada una sonda vesical por la que se realizan lavados de la vejiga con sueros hasta que desaparezca la hemorragia. Es normal que durante los dos o tres días primeros el paciente sienta dolor y escozor al orinar. Una vez retirada la sonda vesical (entre 3 y 7 días tras la cirugía) el paciente es dado de alta.

 

  • Cistectomía

 

Si la lesión de la vejiga es infiltrante una RTU no suele ser suficiente para extirpar por completo el tumor, por lo que es preciso realizar una cirugía más amplia que consiste en la extirpación parcial o completa de la vejiga. A este tipo de cirugía se le denomina cistectomía parcial o radical, respectivamente.

 

La cistectomía radical es la técnica más empleada. Además de la extirpación de la vejiga es preciso una resección de los ganglios linfáticos próximos y de los órganos vecinos. En el hombre se extrae la próstata y vesículas seminales y en la mujer el útero, ovarios y parte de la vagina.

 

 

 

Cuando el cirujano le recomiende este tratamiento, seguramente le explicará con profundidad los detalles del mismo. Este es un buen momento para que usted pregunte y exprese todas sus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados.

 


 

 

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Efectos secundarios y recomendaciones

 


La cirugía de la vejiga, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Habitualmente, suponen un problema grave para el paciente afectando su calidad de vida.

 

Los efectos secundarios de la RTU son, por lo general menos frecuentes y mejor tolerados por el paciente que los secundarios a una cistectomía.

 

Tras una RTU es frecuente la aparición de hemorragia, aunque por lo general cede en 24-48 horas. Asimismo, suele aparecer dolor y escozor al orinar durante los primeros días. Generalmente, el paciente puede comenzar a realizar vida normal en 1-2 semanas.

 

Tras una cistectomía, es normal que sienta dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano dejará pautados fármacos que le aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comente con el personal de enfermería o con el médico. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.

 

Esta herida requerirá una serie de cuidados que son similares a los de cualquier cicatriz producida por otra causa. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y limpieza de la misma, correrá a cargo del personal sanitario. Una vez retirados, es aconsejable mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.

 


Si la extirpación de la vejiga ha sido completa, es preciso realizar una derivación de la orina desde los uréteres hacia el exterior a través de la pared abdominal (urostomía).

 

La urostomía carece de esfínter por lo que la expulsión de la orina no puede ser controlada de forma voluntaria, por lo que es preciso llevar una bolsa que permita recoger y almacenar la orina.

 

 

La enfermeras de la fundación Te Cuidamos han elaborado unas prácticas guías rápidas con el fin de enseñarte a cuidar y a vivir con un estoma, puedes ver estas guías en formato pdf, en el siguiente enlace tecuidamos.org

 

  • Tipos de urostomías:

 

Se pueden emplear distintas técnicas para efectuar la derivación de la orina al exterior:

 

Conducto íleal: es el método más frecuentemente empleado. Se utiliza un tramo del intestino delgado (íleon) como conducto para eliminar la orina al exterior. En la intervención se introducen los uréteres en este tramo de intestino, cuyo extremo abierto desemboca en la pared del abdomen. La urostomía en este caso se localiza en la parte derecha del abdomen por debajo del ombligo.

 

Conducto de colon: la técnica quirúrgica es la misma, salvo que se emplea un tramo de colon como conducto para eliminar la orina. Su desembocadura se localiza en la parte izquierda del abdomen por debajo del ombligo.

 

Existen urostomías continentes en las que, en la bolsa elaborada con un tramo de intestino, se crea una válvula que permite que se almacene la orina durante un tiempo y se drene empleando un catéter (tubo fino) varias veces al día.

En este caso no es necesario llevar una bolsa para recoger la orina.

 

En los hombres un efecto secundario que aparece tras la cistectomía es el orgasmo seco. Ya que en este tipo de intervención es preciso extirpar la próstata, por lo que la salida del esperma al exterior está interrumpida. La satisfacción de la actividad sexual no tiene por que verse afectada.

 

Es frecuente que tras la intervención aparezca cierto grado de disfunción sexual. Esta se produce como consecuencia de la lesión o extirpación de los nervios y vasos sanguíneos responsables de la erección en el tratamiento quirúrgico. Hay que tener presente que la preservación de los nervios de la erección no se puede hacer en todos los pacientes sometidos a cistectomía radical

 

Influyen, claramente, la edad y la función sexual previa al tratamiento. Cuanto mayor es la edad en el momento del tratamiento mayores probabilidades hay de perder la función sexual después del mismo. En el caso de tener la potencia sexual alterada antes de la cirugía esta se va a ver afectada con mayor frecuencia.

 

Existen diversos tratamientos mediante los cuales se puede mejorar la potencia sexual consiguiendo una erección que permita desarrollar una actividad sexual para el enfermo y su pareja.

 

  • Tratamiento farmacológico: Mediante la utilización de medicamentos en forma de pastillas que facilitan las respuestas naturales al estimulo sexual a nivel del pene.

Estos tratamientos no son eficaces en todas los enfermos pero, en algunos casos, ayudan a mejorar este aspecto, recuperando la calidad de vida alterada por esta circunstancia.

 

  • Dispositivos de vacío: Son unos mecanismos mediante los cuales se consigue el relleno del pene con la sangre por succión, alcanzando una turgencia considerable del mismo. Esta se mantiene con la colocación de un anillo constrictor en la base del pene.

 

  • Tratamiento quirúrgico: Son las prótesis de pene. Existen diversos modelos en el mercado con las cuales se consigue una erección implantando unos cilindros en el interior del pene, que permiten obtener una turgencia adecuada para poder mantener una actividad sexual satisfactoria.

 

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El cirujano le explicará con profundidad los detalles de la cirugía. Este es un buen momento para que usted pregunte y exprese todas sus dudas. Le indicará los cuidados de la urostomía que sean precisos en cada caso y las ayudas que pueda necesitar.

 

 

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