La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleada en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.
A los fármacos empleados en este tipo de tratamiento se les denomina fármacos antineoplásicos o citostáticos.
Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y ahí es dónde ejercen su acción, tanto sobre las células malignas como las sanas. Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas más o menos intensos y generalmente transitorios, denominados efectos secundarios, como por ejemplo, mayores probabilidades de infección, hemorragias, cansancio, nauseas, alopecia, etc. La mayoría de estos efectos secundarios remiten al finalizar el tratamiento.
La quimioterapia NO es muy eficaz contra el cáncer de tiroides, aunque, en ocasiones, es necesaria porque no han tenido éxito otros tratamientos. Hay diferentes fármacos en investigación para mejorar la eficacia de la quimioterapia..