Nuestro organismo está constituido por un conjunto de órganos, los cuales a su vez están formados por células, que se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento de los distintos órganos. Este proceso está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a dividirse y cuándo permanecer estable.
Cuando estos mecanismos se alteran en una célula, ésta y sus descendientes inician una división incontrolada que con el tiempo dará lugar a un tumor.
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Si estas células además de crecer sin control adquieren la facultad de invadir tejidos y órganos de alrededor (infiltración) y de trasladarse y proliferar en otras partes del organismo (metástasis) se denomina tumor maligno, que es a lo que llamamos cáncer. |
Cuando las células tumorales, con capacidad de invadir los tejidos sanos de alrededor y de alcanzar órganos alejados e implantarse en ellos, están ubicadas en el riñón, hablamos de cáncer de riñón o Hipernefroma.
En nuestro país se diagnostican al año aproximadamente 162.000 casos nuevos de cáncer, entre los cuales hay 2.630 casos de cáncer de riñón, que provocan la muerte de 1.674 personas al año.
El cáncer de riñón, también llamado hipernefroma, puede curarse con una operación quirúrgica cuando está localizado. Sin embargo cuando el tumor se ha extendido a otros lugares (metástasis), el pronóstico en general es muy desfavorable, aunque un pequeño porcentaje de pacientes pueden tener una lenta evolución durante varios años.
El cáncer de riñón es uno de los pocos tumores, en los que se han descrito, de forma excepcional, regresiones espontáneas.