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Actualizado: 7/4/2008
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Radioterapia

 

La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, local o locorregional, de determinados tumores  que emplea rayos X con altas dosis de irradiación.

Las radiaciones ionizantes poseen la capacidad de destruir las células tumorales en la zona donde son aplicadas. Desde hace tiempo se conoce la sensibilidad del cáncer de próstata a determinadas radiaciones, por lo cual la radioterapia constituye un tratamiento muy eficaz para esta enfermedad.

 

Es un tratamiento local cuyo objetivo es, al igual que la cirugía, conseguir la curación del cáncer. Generalmente, como tratamiento exclusivo está indicado en pacientes con tumores localizados en la próstata. Cuando el tumor está localmente avanzado (tumores que sobrepasan los límites de la próstata) se consigue, en ocasiones, el control tumoral y la mejoría de la calidad de vida.

 

Existen dos modalidades de aplicación de la radioterapia:

 

  • Radioterapia externa: consiste en la administración de las radiaciones desde el exterior mediante unos equipos generadores de radiación (aceleradores lineales), que no contactan con el paciente y emiten y proyectan estas sobre la próstata.

 

  • Braquiterapia: la radiación se administra mediante fuentes de material radiactivo colocadas en estrecho contacto con la próstata.

 

Existen dos tipos de braquiterapia en la próstata: implantes permanentes y temporales.

 

 

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente.

 

 

Según la finalidad con que se emplee, la radioterapia puede ser curativa o paliativa para aliviar síntomas provocados por el cáncer de próstata tales como el dolor óseo.

 

En los últimos años los avances de la tecnología han permitido mejorar la eficacia de este tratamiento disminuyendo, notablemente, sus efectos secundarios. Con los modernos equipos de radioterapia (conformacional en tres dimensiones y de intensidad modulada) se calcula y administra al tumor la dosis de radiación con gran precisión, minimizando la dosis que reciben los tejidos sanos de alrededor de la próstata.

 

En los siguientes apartados se ofrece información más específica de la radioterapia.

 

 

Radioterapia externa: Planificación o simulación

 

El tratamiento con radiaciones lo prescribe y planifica el oncólogo radioterapeuta.

 

Antes de empezar con el tratamiento propiamente dicho, es preciso realizar una planificación o simulación del mismo. Su finalidad es determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo, de la localización y de la extensión del tumor, así como de las características anatómicas de cada enfermo.

 

Durante la simulación se imitan las condiciones en las que se realizará posteriormente el tratamiento y se determina la dosis, la postura más correcta y el volumen de la zona a tratar.


 

Habitualmente, para realizar el cálculo de la dosis que va a recibir tanto el tumor como los tejidos sanos de alrededor , es necesario realizar un TC o escáner, cuyas imágenes se introducen en el ordenador.

 

Aunque la simulación puede resultar larga y pesada, no incluye ningún procedimiento o maniobra que pueda resultarle dolorosa. Únicamente es necesario que permanezca inmóvil y relajado en la camilla del simulador el tiempo que dura la planificación, que aunque es variable de un enfermo a otro, oscila entorno a la media hora.

 

Una vez realizado el planteamiento del tratamiento, es necesario reproducirlo exactamente igual todos los días. Para ello, se realizan tatuajes o marcas en la piel del abdomen que ayudan al personal de radioterapia a situar con mayor precisión el área dónde se administrará el tratamiento. Así mismo, se emplea material de sujeción que facilita la colocación en la misma posición cada día.

 

 

Es importante que estas marcas no se borren, para ello, el personal de radioterapia se encargará de explicarle cómo mantener estas señales en la piel.
En el caso de que accidentalmente desaparezcan, recuerde que no debe nunca pintárselas usted mismo.

 

 

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¿Por qué es necesario acudir todos los días?

 


Si se administrara toda la dosis de radiación en una única sesión se producirían daños muy serios en los tejidos. Para minimizar estos efectos secundarios, la dosis total de radiación se fracciona, repartiéndose en un número determinado de sesiones y días. El fraccionamiento estándar consiste en administrar una sesión al día durante cinco días a la semana, descansando dos, generalmente sábados y domingos.

 


Para su administración, no es necesario estar ingresado, puede acudir al hospital para el tratamiento y una vez finalizado volver a su casa.

 

 

Para conseguir la máxima eficacia en el tratamiento es fundamental la continuidad en las sesiones. Respete el plan de tratamiento propuesto por su médico y evite que se produzcan interrupciones innecesarias.

 

 

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¿Cuánto dura el tratamiento?

 

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y nueve semanas, dependiendo de la técnica, de la dosis que se administre y del número total de sesiones.


Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente). El tiempo real de irradiación dura segundos.

 

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¿Dónde se realiza?

 

Las habitaciones donde se realizan los tratamientos de radioterapia externa se llaman salas de radioterapia o búnkeres, que poseen paredes de hormigón con un gran espesor que proporcionan un aislamiento perfecto impidiendo que la radiación salga fuera de ellas.

 


Mientras dura la sesión de tratamiento estará solo en el interior de la sala, pero vigilado por el personal especializado a través de un circuito de televisión y un interfono.

 

 

Una vez finalizado el tratamiento diario, puede estar en contacto con otras personas, ya que no emite ningún tipo de radiactividad. Sus relaciones sociales, laborales y familiares no tienen por qué verse afectadas mientras dure el tratamiento.

 

 

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Radioterapia interna

 

Consiste en la implantación de unas pequeñas partículas (semillas) en el interior de la glándula prostática, capaces de liberar radiaciones ionizantes que producen la destrucción de las células tumorales, respetando las células sanas circundantes.

 

El implante se lleva a cabo conjuntamente por urólogos, oncólogos radioterapeutas y radiofísicos sanitarios.

 

Utilizando como guía la ecografía transrectal, se obtienen imágenes de la próstata que sirven para calcular el número de semillas y la situación en la que se van a implantar dichas semillas en cada paciente. Se introducen en la próstata a través de la piel entre el escroto y el ano empleando agujas muy finas que contienen en su extremo el material radiactivo.

 

Normalmente, el paciente es dado de alta después de 12-24 horas, precisando una sonda urinaria durante ese tiempo.

 

Los implantes permanentes de semillas radiactivas se emplean como tratamiento exclusivo cuando el tumor es de pequeño tamaño y no afecta a ningún tejido fuera de la próstata, o bien como tratamiento complementario a la radioterapia externa (proporcionando una dosis mayor en la propia próstata).

 

 

A pesar de que las semillas permanecen fijas en el interior del enfermo, no se le considera radiactivo y puede desarrollar su vida social, familiar y/o laboral sin ninguna alteración.


Sin embargo, en los primeros dos meses tras el implante es aconsejable que el paciente no permanezca mucho tiempo muy próximo a niños pequeños o mujeres embarazadas, es decir, pueden estar en la misma habitación el tiempo que se desee pero evitando el contacto físico durante tiempo prolongado.

 

 

En los implantes temporales se emplean materiales radiactivos que emiten gran cantidad de radiación en un corto espacio de tiempo (alta tasa).

 

Están indicados tras el tratamiento con radioterapia externa para complementar la dosis en la próstata, en aquellos tumores con riesgo de afectación de los tejidos de alrededor de la misma. Una vez finalizado el tratamiento se procede a la retirada de las agujas y el paciente no alberga ninguna sustancia radiactiva en su interior.

 

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Efectos secundarios de la radioterapia externa

 

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y, como consecuencia, aparecen efectos secundarios sólo en la zona que ha recibido el tratamiento.

 


Los efectos secundarios de la radioterapia son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como son la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento, la técnica empleada, la modalidad de tratamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. En algunas se producen efectos mínimos, mientras que en otras éstos son más serios y es necesario administrar tratamiento médico para su control.

 

 

Cansancio (astenia)

 


Es frecuente que durante el tratamiento radiante, se sienta más cansado de lo habitual. Suele ser consecuencia del propio tratamiento, de otros tratamientos asociados y del desplazamiento diario al hospital.

 


Esta sensación es temporal y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia. Aunque algunas personas continúan realizando sus tareas normales, es aconsejable que descanse unas horas tras recibir la sesión.

 

Reacciones en la piel

 


La piel del área tratada puede sufrir alteraciones muy similares a una quemadura solar.
Tras dos o tres semanas de radioterapia aparece una coloración rojiza (eritema). Según avanza el tratamiento va adquiriendo una coloración más pigmentada y oscura, que desaparecerá en uno o dos meses tras finalizar la terapia.

 

Caída del pelo (depilación)

 


La radioterapia destruye el folículo piloso, por lo que aproximadamente a las dos o tres semanas de iniciar el tratamiento se aprecia, exclusivamente en la zona irradiada, una caída de pelo.


En este caso afectará a la zona de la pelvis que está siendo tratada.

 

Afectación de la vejiga

 

Los síntomas más frecuentes son la sensación de ardor y escozor durante la micción (disuria) y la necesidad de orinar muy frecuentemente, generalmente, pequeñas cantidades de orina (polaquiuria).

 

Afectación del recto

 

El recto se inflama, y puede sangrar ocasionalmente y provocar molestias perianales y/o tenesmo (ganas frecuentes de evacuar que se suele acompañar de dolor) durante la deposición.

 

Afectación del aparato reproductor

 

El efecto de la radioterapia sobre los vasos sanguíneos que llegan a los cuerpos cavernosos del pene, es la causa de desarrollo de impotencia en un 40 % de los enfermos a los cinco años tras finalizar la radioterapia.

 


Si pasados unos meses tras la terapia comienza a apreciar alteraciones en la función eréctil es aconsejable que lo comente con su médico. Él podrá recomendarle el tratamiento más adecuado o enviarle al especialista correspondiente.

 

 

En ocasiones determinados efectos secundarios pueden cronificarse. Algunos trastornos urinarios (aumento de la frecuencia miccional) o rectales (cambios en el ritmo intestinal, meteorismo o sangrado) son poco frecuentes. Generalmente se alivian con tratamientos locales.

 

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Efectos secundarios de la radioterapia interna

 


Los efectos secundarios de la radioterapia interna son diferentes a los de la cirugía y los de la radioterapia externa, y se dividen en agudos y crónicos:

 

Efectos secundarios agudos

 

Consisten en una ligera molestia con enrojecimiento y hematoma en la zona del periné (entre escroto y ano) tras la realización del implante que desaparece a los siete p diez días. Durante los primeros días, pueden aparecer otros síntomas como son las alteraciones urinarias (escozor y sensación de dificultad para vaciar la vejiga), generalmente, de escasa importancia que desaparecen entre uno y tres meses después del implante.

 

 Por lo general estos efectos desaparecen sin necesidad de tratamiento.

 

Con menos frecuencia aparecen otros efectos como puede ser hematuria (sangre en la orina) y hematospermia (sangre con el semen). Por lo general, todos estos síntomas desaparecen antes de los tres primeros meses tras el tratamiento.

 

El grado de afectación de la potencia sexual depende de la edad y de la función sexual previa del paciente. Durante los dos primeros años el porcentaje de pacientes que conserva la potencia es muy alto. Con el tiempo desciende de forma poco predecible para cada enfermo.

 

Efectos secundarios crónicos

 

Los efectos crónicos de la braquiterapia de la próstata son muy poco frecuentes y suelen aparecer después de los tres meses tras el implante.

 

 

Cualquier alteración que aprecie tras finalizar el tratamiento ha de comentarla con el oncólogo radioterapeuta o con el urólogo. Elos le recomendarán el tratamiento más adecuado y las pautas a seguir.

 

 

 

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Recomendaciones

 

Radioterapia Interna

 

    • Beba líquidos en abundancia durante los días posteriores al implante.
    • Evite bebidas irritantes como el café o el té.
    • Es posible que se encuentre más cansado de lo habitual durante unos días tras el alta, por lo que es aconsejable que descanse y evite realizar cualquier actividad física que le suponga un esfuerzo mayor del habitual.

 

 

Radioterapia externa

 

Es importante que antes de iniciar la radioterapia le pregunte a su oncólogo radioterapeuta, las dudas que tenga sobre cualquier aspecto del tratamiento, ya que él le podrá responder y asesorar de forma individualizada sobre el mismo.

 

Cuidados de la piel

 

 


La piel, es el órgano que primero recibe la radiación, por lo que es fundamental tener un cuidado especial, desde el momento que se inicia el mismo.

 

    • No se aplique ningún tipo de crema, pomada o loción sobre la zona de tratamiento sin consultarlo previamente con el personal sanitario de radioterapia.
    • No se cubra la zona de tratamiento con esparadrapo, tiritas etc., ya que al tratar de despegarlos con frecuencia se lesiona la piel.
    • Lávese esa zona sólo con agua evitando jabones. Cuando se seque hágalo suavemente con pequeños toques.
    • En general, es importante que evite lesiones como rasguños y cortes en la piel del área de tratamiento.

 

 

Estas recomendaciones solamente hacen referencia al área tratada, el resto del cuerpo se cuidará normalmente.

 

 

Ropa

 

    • En general es aconsejable ropa poco ajustada, evite prendas con elásticos sobre la piel del tratamiento (el roce continuo podría erosionarla fácilmente).
    • Utilice ropa de fibras naturales ya que son más cómodas y menos irritantes.

 

Exposición al sol

 


Las áreas tratadas con radioterapia se vuelven muy sensibles al sol, y por lo tanto, es conveniente no exponerlas al mismo, al menos durante el primer año tras finalizar el tratamiento.
Una vez pasado ese tiempo, la utilización de cremas solares, bañadores, etc., puede ser de ayuda para reducir la exposición solar sobre la zona.

 

Molestias urinarias

 

    • Cuando comience a sentir molestias urinarias coméntelo con su médico, ya que le podrá proporcionar un tratamiento específico que le aliviará los síntomas.
    • Beba abundantes líquidos (agua, zumos, infusiones, etc.).
    • Evite el café, el te y bebidas alcohólicas.

 

 

Diarrea

 


Unas recomendaciones sencillas y que pueden serle de utilidad son las siguientes:

 

    • Realice una dieta pobre en residuos, es decir con poco contenido en fibra.
    • Evite alimentos ricos en grasa (quesos, mantequilla, etc).
    • Tome los alimentos preferiblemente cocidos (pescado, pollo).
    • Evite la leche sustituyéndola por yogures ya que durante el tratamiento puede aparecer una intolerancia a la lactosa (azúcar contenida en la leche).
    • Beba líquidos en abundancia para prevenir la deshidratación.

 

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