Un 80% de los pacientes con cánceres de próstata de baja agresividad y muy localizados sobreviven, aproximadamente, más de diez años sin que sea necesario aplicar tratamiento. Esto es debido al lento crecimiento y progresión de la enfermedad cuando tiene estas características.
El cáncer de próstata es una enfermedad que, frecuentemente, aparece en edad avanzada por lo que se puede llegar a plantear, en algunas ocasiones, que la actitud más beneficiosa sea la de abstenerse de realizar ningún tratamiento activo.
En algunos casos la enfermedad progresará lentamente sin que produzca síntomas hasta que llegue a fases avanzadas, pudiendo tardar años en hacerlo. En otros casos el cáncer de próstata nunca provocará síntomas.
Aceptar psicológicamente la observación y vigilancia no es fácil, puesto que supone tener una enfermedad importante y decidir no hacer nada contra ella.
La observación y vigilancia no constituye una actitud pasiva definitiva cuando se decide aceptar como tratamiento en un primer momento.

Según la evolución de la enfermedad, en cada caso puede reconsiderarse llevar a cabo cualquiera de los tratamientos posibles, siempre y cuando estos vayan a ser eficaces.

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