En fases iniciales de la enfermedad, el cáncer de ovario, no produce ningún tipo de síntomas o son muy inespecíficos. El diagnóstico en este momento es generalmente accidental, es decir, se diagnostica por pruebas que se realizan para descubrir otros problemas de salud o en las revisiones ginecológicas de rutina.
Los síntomas más habituales del cáncer de ovario por los que la paciente acude al medico son:
Hinchazón abdominal: es el más frecuente. Se produce por la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis). Puede acompañarse de molestias o dolor sobre todo en la zona inferior.
Masa pélvica: en ocasiones la mujer acude al medico al notar un "bulto" en la zona inferior del abdomen, por encima del pubis. Las masas pélvicas también pueden ser detectadas directamente por el ginecólogo durante la revisión ginecológica habitual.
Pérdida de peso: algunas veces pese a la hinchazón abdominal la mujer presenta pérdida de peso. Este síntoma suele aparecer en estados avanzados de la enfermedad.
Hemorragia vaginal (metrorragia): aunque no es el síntoma más frecuente, en algún tipo de tumores ováricos pueden producirse metrorragias (sangrado vaginal entre ciclos en la mujer premenopáusica, y en cualquier momento en las postmenopáusicas), es quizá la razón por la cual la mujer acude más rápidamente al médico.

Si aprecia cualquiera de los síntomas mencionados, debe acudir a su médico para que le realice las pruebas necesarias y pueda, cuanto antes hacer un diagnóstico.

Recuerde que estos síntomas también pueden aparecer asociados a enfermedades benignas.
Antes de asumir que tiene una enfermedad grave, espere a conocer el resultado de las pruebas.
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