¿Es posible el diagnóstico precoz?
¿Cómo se diagnostica?
¿Qué más pruebas pueden ser necesarias?
¿Qué hacer para disminuir el malestar asociado a la realización de las pruebas médicas?
¿Es posible el diagnóstico precoz?
En la actualidad, no existe ninguna prueba que pueda resultar útil en el diagnóstico precoz del cáncer de laringe, en la población general.
¿Cómo se diagnostica?
Previamente a la realización de cualquier prueba, el médico realizará una historia clínica y una exploración física que le orienten sobre hábitos del paciente y/o la existencia de síntomas y signos que puedan hacer sospechar la existencia de un cáncer de laringe o de otros problemas de salud.
Con esta información el médico valora la necesidad de completar el estudio con una serie de pruebas. Las más habituales son las siguientes:
La laringoscopia refleja o indirecta: consiste en visualizar la laringe empleando un espejillo que se introduce en la faringe (garganta). En este espejo se reflejan las estructuras de toda la laringe permitiendo que el otorrinolaringólogo pueda visualizar la existencia o ausencia de lesiones a dicho nivel.
Para iluminar la laringe, es necesario que el otorrino se coloque un espejo frontal sobre el que incide una luz. Esta luz se refleja y se dirige hacia el espejillo que está situado en el interior de la faringe, permitiendo, así la iluminación indirecta de la laringe.
No es una prueba dolorosa, sin embargo, puede ocasionar náuseas. Generalmente, el otorrino emplea un anestésico local para evitar su aparición y facilitar la exploración.
Endoscopia directa: con ella se puede observar, directamente, la mucosa de la laringe y valorar la existencia o no de lesiones, incluso en aquellas zonas que no se han podido visualizar con laringoscopia indirecta.
Se realiza con un endoscopio, que es un tubo largo y flexible, que en su extremo posee una luz que ilumina el interior del órgano. Al endoscopio se conecta una cámara que permite visualizar en un monitor de televisión, sin dificultades, cualquier patología a ese nivel. A la endoscopia de la laringe se le denomina laringoscopia y se realiza mediante la introducción del endoscopio por la fosa nasal, que posee un diámetro muy reducido.
No es una prueba dolorosa, pero sí algo molesta, ya que el paso del tubo puede provocar náuseas. Pero no suele ser necesaria la aplicación de anestesia.
Biopsia: si el médico observa, durante la realización de la endoscopia, una lesión sospechosa, procederá a extraer una pequeña muestra de tejido de la zona sospechosa. Esta pequeña cantidad de tejido deberá ser estudiada por un anatomopatólogo (médico especialista en el estudio de los tejidos al microscopio) para poder emitir un diagnóstico de certeza, bien de la existencia de un cáncer como de otra lesión.
Citología por punción de un ganglio: en ocasiones, la primera manifestación de la enfermedad es el crecimiento de un ganglio en la región del cuello. Cuando esto ocurre, independientemente de la realización de una endoscopia, es frecuente que se realice una punción. Esta se realiza con una aguja fina, lo que permite obtener material del nódulo aumentado de tamaño. Así, se obtienen células que son estudiadas por el Servicio de anatomía patológica.
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¿Qué más pruebas pueden ser necesarias?
Una vez que se ha diagnosticado la lesión en la laringe, es preciso determinar la extensión, tanto local como a distancia de la enfermedad. Para ello, el médico solicitará una serie de pruebas para realizar dicho estudio:
Análisis de sangre y orina: son las primeras pruebas que se realizan. Con ellas se busca conocer el estado general del paciente.
Radiografía de tórax: su objetivo es estudiar los pulmones y descartar afectación por metástasis.
Escáner o TC (Tomografía Computerizada): el escáner es un aparato de rayos X, que realiza radiografías del paciente desde varios ángulos. Estas imágenes son combinadas y procesadas en un ordenador para dar lugar a radiografías en las que se visualizan de forma muy precisa todos los órganos.
Esta prueba, resulta muy útil para conocer la ubicación exacta y la extensión local del tumor una vez diagnosticado, es decir, permite determinar la afectación en profundidad de la laringe, la afectación de órganos vecinos y la infiltración o no de los ganglios del cuello.
Es una prueba de gran importancia a la hora de tomar decisiones en el tratamiento, sobre todo para valorar la posibilidad de cirugía.
Dura aproximadamente 20- 30 minutos, en los que es necesario que permanezca inmóvil sobre la camilla del escáner. Esta prueba es indolora, aunque en ocasiones es necesario introducir un contraste por vía intravenosa, por lo que le pincharán en una vena, generalmente del brazo (como si se tratara de un análisis de sangre).
Resonancia Magnética Nuclear: Su realización sólo está indicada, cuando el TAC no ha dado la información suficiente para valorar la extensión de la enfermedad. Se trata de una prueba muy similar al escáner y durante su realización el paciente permanece tumbado en la camilla.
Este se introduce en un aparato en forma de cilindro y mientras dura la prueba (aproximadamente 30 minutos) tiene el inconveniente de emitir una serie de ruidos que pueden llegar a ser molestos. Sin embargo, aunque la prueba puede resultar incómoda no es una prueba dolorosa.
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¿Qué hacer para disminuir el malestar asociado a la realización de las pruebas médicas?

Las pruebas necesarias para obtener un diagnóstico preciso de cáncer de laringe no son dolorosas, aunque algunas de ellas pueden resultar, en ocasiones, molestas

Algunas recomendaciones para que resulte más fácil la realización de estas pruebas son las siguientes:
- Acuda acompañado. Charlar con una persona cercana le ayudará a estar más tranquilo.
- Pídale a su médico que le explique lo que va a pasar. No se deje llevar por su imaginación.
- Céntrese únicamente en lo que ocurre en cada momento.
- Utilice alguna técnica de relajación antes y durante la realización de la prueba.
- Si está nervioso, coménteselo a su médico. Puede darle alguna medicación para reducir la ansiedad ante esa situación.
El estar tranquilo, relajado seguir las instrucciones del especialista y eliminar de la mente pensamientos negativos puede ayudarle a tolerar mejor las pruebas.
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