La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, local o locorregional, de determinados tumores que emplea rayos X con altas dosis de irradiación
Su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.
La radioterapia tiene un papel importante en el tratamiento del cáncer de recto, mientras que en el de colon no se emplea de forma rutinaria. Esto es debido a que la evolución de estos tumores es diferente. Mientras que el cáncer de recto tiende a reaparecer en la zona de la intervención, el cáncer de colon lo hace en otros órganos como por ejemplo en el hígado.
En el cáncer de recto se utiliza tanto la radioterapia externa como la interna, aunque la más frecuente es la externa. En cualquier caso es el oncólogo radioterapeuta quien prescribe y planifica el tratamiento con radioterapia.
La finalidad de la radioterapia varía en función del momento en que se administre:
- Previa a la cirugía: el objetivo es reducir el tamaño del tumor permitiendo realizar una cirugía conservadora en determinados casos y disminuye la posibilidad de que se diseminen células durante la cirugía.
- Posterior a la cirugía: permite destruir las células tumorales que hayan podido quedar tras la intervención.

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente.

En los siguientes apartados se ofrece información más específica de la radioterapia.
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Radioterapia externa: Planificación o simulación
Antes de empezar con el tratamiento propiamente dicho, es preciso que se lleve a cabo una planificación o simulación del mismo. Su finalidad es determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo, de la localización y de la extensión del tumor, así como de las características anatómicas de cada enfermo.
Durante la simulación se imitan las condiciones en las que se realizará posteriormente el tratamiento, y se determina la dosis, la postura más correcta y el volumen de la zona a tratar.
Habitualmente, para realizar el cálculo de la dosis que va a recibir tanto el tumor como los tejidos sanos de alrededor del mismo, es necesario utilizar un TC o escáner cuyas imágenes se introducen en el ordenador.
Aunque la simulación puede resultar pesada, no incluye ningún procedimiento o maniobra que pueda resultar dolorosa. Únicamente es necesario que permanezca inmóvil y relajado en la camilla del simulador el tiempo que dura la planificación, que aunque es variable de un enfermo a otro oscila en torno a 60 minutos.
Una vez realizado el planteamiento del tratamiento, es necesario reproducirlo exactamente igual todos los días. Para ello, se realizan tatuajes o marcas en la piel que ayudan al personal de radioterapia a situar con mayor precisión el área dónde se administrará el tratamiento.

Es importante que estas marcas no se borren, para ello, el personal de radioterapia se encargará de explicarle cómo mantener estas señales en la piel.
En el caso de que accidentalmente desaparezcan, recuerde que no debe nunca pintárselas usted mismo.

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Radioterapia externa: ¿Por qué es necesario acudir todos los días?
Si se administrara toda la dosis de radiación en una única sesión se producirían daños muy serios en los tejidos. Para minimizar estos efectos secundarios, la dosis total de radiación se fracciona, repartiéndose en un número determinado de sesiones y días. El fraccionamiento estándar consiste en administrar una sesión al día durante cinco días a la semana, descansando dos, generalmente sábados y domingos.
Para su administración, no es necesario estar ingresado, puede acudir al hospital para el tratamiento y una vez finalizado volver a su casa.
Para conseguir la máxima eficacia en el tratamiento es fundamental la continuidad en las sesiones. Respete el plan de tratamiento propuesto por su médico y evite que se produzcan interrupciones innecesarias.
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Radioterapia externa: ¿Cuánto dura el tratamiento?
El tratamiento de radioterapia suele durar entre cinco y seis semanas, dependiendo de la dosis que se administra y del número total de sesiones.
Diariamente cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente). El tiempo real de irradiación dura segundos.
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Radioterapia externa: ¿Dónde se realiza?
Las habitaciones donde se realizan los tratamientos de radioterapia externa se llaman salas de radioterapia o búnkeres, que poseen paredes de hormigón con un gran espesor que proporcionan un aislamiento perfecto, impidiendo que la radiación salga fuera de ellas.
Mientras dura la sesión de tratamiento estará solo en el interior de la sala, pero vigilado por el personal especializado a través de un circuito de televisión y un interfono.

Una vez finalizado el tratamiento diario puede estar en contacto con otras personas, ya que no emite ningún tipo de radiactividad. Sus relaciones sociales, laborales y familiares no tienen por qué verse afectadas mientras dure el tratamiento.

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Radioterapia interna
En el cáncer de recto el empleo de la radioterapia interna es poco frecuente y únicamente se realiza en casos muy seleccionados, en los que el tumor posee unas características concretas.
Se administra a través de materiales radioactivos que se colocan próximos al tumor. También se denomina radioterapia intracavitaria. Se realiza introduciendo un tubo (endoscopio ancho) en la parte final del recto. En el interior de dicho tubo se coloca una unidad de rayos X de baja energía, que administra la dosis directamente sobre el tumor.
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Efectos secundarios
La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y como consecuencia aparecen efectos secundarios, sólo en la zona que ha recibido el tratamiento.
Estos efectos son difíciles de prever con exactitud ya que dependen de numerosos factores entre los que destacan:
- La dosis total administrada y su fraccionamiento.
- El tipo de cirugía realizado (necesidad de emplear campos de tratamiento mayores cuando se ha extirpado la zona anal).
- La administración de quimioterapia simultáneamente a la radioterapia, ya que esta aumenta la susceptibilidad de los tejidos a la radiación.
- La susceptibilidad de cada paciente.
Entre los efectos secundarios producidos por la radioterapia destacan:
Se trata de un efecto frecuente durante el tratamiento con radiaciones. Esta sensación puede verse incrementada por al asociación de otros tratamientos y por el desplazamiento diario al hospital para recibir el tratamiento.
El cansancio es temporal y desaparece algún tiempo después de finalizar la radioterapia.
La radiación provoca irritación de la piel únicamente en la zona de tratamiento. Es frecuente que a las dos o tres semanas de iniciar la terapia aprecie un enrojecimiento de la piel (eritema), que puede resultarle ligeramente molesto. Según avanza la misma, esa área de la piel va adquiriendo una coloración más pigmentada y oscura, que desaparecerá en uno o dos meses tras finalizar la terapia.
En algunas ocasiones la radioterapia puede dar lugar a lesiones en la piel más severas, como úlceras, que requieren tratamiento específico por parte del personal sanitario. Esto ocurre cuando en la zona de tratamiento hay que incluir pliegues (como el de la ingle o el interglúteo).
- Pérdida o disminución del apetito
Es frecuente que durante el tratamiento con radioterapia aprecie una pérdida más o menos importante del apetito. Esta disminución del deseo de comer puede ser debido a los efectos secundarios del propio tratamiento o bien a un estado de ansiedad.

Recuerde que la dieta es fundamental a lo largo del proceso. Es importante que realice una alimentación sana y equilibrada, que le ayude a mantenerse fuerte y así tolerar mejor el tratamiento.

- Alteraciones a nivel de la vejiga
Los síntomas más frecuentes son la sensación de ardor y escozor durante la micción (disuria), y la necesidad de orinar muy frecuentemente pequeñas cantidades de orina (polaquiuria).
Estos síntomas pueden ser muy molestos para el paciente, sobre todo durante la noche, ya que en ocasiones le obligan a levantarse para acudir al servicio, y no le permiten descansar adecuadamente.

Beba abundantes líquidos (agua, zumos, infusiones, etc), y evite el café, el alcohol y el té

- Alteraciones a nivel del intestino delgado
La destrucción de la mucosa se acompaña de diarreas, aumento del número de deposiciones diarias y de dolor abdominal.
- Alteraciones a nivel del recto
Se puede apreciar una mucosa inflamada, enrojecida, que puede sangrar ocasionalmente y provocar dolor y/o tenesmo (sensación de evacuación incompleta) durante la deposición.

Todos estos síntomas suelen aparecer durante la segunda o tercera semana de tratamiento y son, por lo general, transitorios desapareciendo en unas semanas tras la finalización del mismo.
Comente a su medico cualquier molestia que le aparezca, él le proporcionará un tratamiento específico que le alivie los síntomas.

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Recomendaciones
Es importante que antes de iniciar la radioterapia le pregunte a su oncólogo radioterapeuta las dudas que tenga sobre cualquier aspecto del tratamiento, ya que él le podrá responder y asesorar de forma individualizada sobre el mismo.
Cuidados de la piel
La piel, es el órgano que primero recibe la radiación, por lo que es fundamental tener un cuidado especial, desde el momento que se inicia el mismo.
- No se aplique ningún tipo de crema, pomada o loción sobre la zona de tratamiento sin consultarlo previamente con el personal sanitario de radioterapia.
- No se cubra la zona de tratamiento con esparadrapo, tiritas etc., ya que al tratar de despegarlos, con frecuencia se lesiona la piel.
- Lávese esa zona sólo con agua evitando jabones. Cuando se seque hágalo suavemente con pequeños toques.
- En general, es importante que evite lesiones como rasguños y cortes en la piel del área de tratamiento.

Estas recomendaciones solamente hacen referencia al área tratada, el resto del cuerpo se cuidará normalmente.

Ropa
- En general es aconsejable ropa poco ajustada, evite prendas con elásticos sobre la piel del tratamiento (el roce continuo podría erosionarla fácilmente).
- Utilice ropa de fibras naturales ya que son más cómodas y menos irritantes.
Exposición al sol
Las áreas tratadas con radioterapia se vuelven muy sensibles al sol, y por lo tanto, es conveniente no exponerlas al mismo, al menos durante el primer año tras finalizar el tratamiento. Una vez pasado ese tiempo la utilización de cremas solares, gorros, camisas de manga larga, etc., puede ser de ayuda para reducir la exposición solar sobre la zona.
Alteraciones de intestino delgado y recto
Aunque debe ser su médico quien le dé las pautas en cada caso, pueden serle de utilidad las siguientes recomendaciones:
- Realice una dieta pobre en residuos, es decir con poco contenido en fibra.
- Evite alimentos ricos en grasa (quesos, mantequilla, etc).
- Tome los alimentos cocidos (pescado, pollo).
- Evite la leche, sustituyéndola por yogures, ya que durante el tratamiento puede aparecer una intolerancia a la lactosa (azúcar contenida en la leche) debido a la imposibilidad de la mucosa del tubo digestivo para absorberla.
- Beba líquidos en abundancia para prevenir la deshidratación.
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