¿Qué es el Cérvix o cuello del útero?
El útero forma parte del aparato reproductor femenino y está situado en la pelvis, entre el recto y la vejiga. Es el órgano donde crece y se desarrolla el feto.
Tiene forma de pera invertida y está formado por dos partes: la zona más inferior, situada en el interior de la vagina, llamada cérvix o cuello del útero por ser de forma más alargada y estrecha y la parte más ancha, situada por encima del cuello, se denomina cuerpo del útero.
¿Qué es el Cáncer de Cérvix?
El proceso de crecimiento de las células normales que forman los distintos órganos, está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula, tras un período estable, cuando debe empezar a dividirse. Estos mecanismos pueden alterarse provocando que una célula y sus descendientes inicien una división incontrolada invadiendo los tejidos cercanos u otros órganos más alejados.
Cuando esta alteración aparece en el cérvix hablamos de cáncer de cérvix o de cuello de útero.
Este cáncer es muy frecuente en la población femenina mundial, sin embargo, en España es poco frecuente debido a que este tumor es posible diagnosticarlo precozmente.
¿Quién tiene mayor riesgo para un cáncer de cérvix?
En la actualidad, se conocen factores que parece que poseen un papel más o menos determinante en el desarrollo del cáncer de cuello de útero. Los factores más importantes son la infección por el virus papiloma humano (VPH), determinados factores sexuales como la precocidad en el inicio de las relaciones sexuales y la promiscuidad, que aumentan el riesgo de cáncer de cérvix, probablemente, en relación con la mayor frecuencia de infecciones por el VPH. Asimismo, el consumo de tabaco incrementa por dos el riesgo de padecer este tumor.
¿Qué es el Virus del Papiloma Humano (VPH)?
El grupo de los virus papiloma está constituido por más de 100 tipos. Estos virus se transmiten de persona a persona durante las relaciones sexuales y
por lo general, suelen causar infecciones virales que se manifiestan como verrugas o papilomas en el área genital. Sin embargo, alguno de estos virus papiloma (denominados de alto riesgo) que infectan los genitales tanto masculinos como femeninos como el VPH 16, 18, 45, 56 y otros, pueden causar cáncer en el cuello del útero.
Actualmente, no existe un tratamiento eficaz para la infección por estos virus. Sin embargo, las verrugas, papilomas o cualquier crecimiento anormal causado por estos virus puede ser tratado eficazmente, con lo que se disminuye el riesgo de cáncer.
La mayoría de las mujeres con infección por VPH no desarrollarán un cáncer de cérvix. Generalmente la infección desaparece sin ningún tratamiento, gracias a que el sistema inmune de la mujer ha sido capaz de destruir los virus.
¿Hay alguna etapa previa al cáncer de cérvix?
Sí. La gran mayoría de los cánceres de cuello de útero se desarrollan a partir de cambios premalignos de las células que lo constituyen (displasia). Las revisiones ginecológicas habituales y la realización regular del test de Papanicolau, permite el diagnóstico de estas lesiones premalignas, de tal forma, que su tratamiento precoz evita que evolucionen a lesiones invasivas.
El test de Papanicolau o citología cérvicovaginal sigue siendo la prueba más adecuada y empleada para el diagnóstico de lesiones precursoras de cáncer de cuello uterino, frente a otras pruebas disponibles en la actualidad.
¿Qué es el test de Papanicolau o citología cérvicovaginal?
El test de Papanicolau es una prueba sencilla, no dolorosa que se realiza durante el examen ginecológico de rutina. Mediante una espátula se obtienen células del fondo de la vagina y de la parte externa del cérvix (ectocérvix). Con un pequeño cepillo redondeado se toman células del interior del cuello de útero (endocérvix).
Las células así recogidas se depositan sobre un cristal especial denominado portaobjeto, que será enviado al laboratorio para analizar la muestra al microscopio.
La prueba ha de realizarse entre periodos y para evitar el mayor número posible de errores en el diagnóstico es importante evitar las relaciones sexuales, los lavados vaginales, el uso de espermicidas u otras cremas vaginales en las 48 horas previas a la realización del test.
Se recomienda la realización de la citología en aquellas mujeres que sean o hayan sido sexualmente activas que no hayan sido sometidas a histerectomía (extirpación del útero) con edades comprendidas entre 25 y 65 años. El límite de edad superior dependerá de si las dos últimas citologías son normales. También se recomienda en mujeres con histerectomía por cáncer de cérvix o por lesiones premalignas. |
¿Cada cuánto tiempo debe realizarse la citología vaginal?
Las 3 ó 4 primeras citologías se realizan anualmente, si éstas son normales el médico le indicará revisiones menos frecuentes (habitualmente cada 3 años).
¿Qué exactitud tiene la citología de cuello de útero?
Tan sólo en el 5-10% de los casos, las células estudiadas en la citología de cuello de útero son anormales. La mayoría de las veces, las alteraciones de estas células son debidas a irritaciones o lesiones premalignas que pueden resolverse fácilmente.
¿Qué síntomas puede ocasionar el cáncer de cérvix?
Las lesiones precancerosas y las mínimamente invasivas no suelen ocasionar ninguna sintomatología, por eso es tan importante las citologías del cérvix.
| Cuando las lesiones cancerosas aumentan de tamaño y/o se produce afectación de los tejidos próximos al cérvix, pueden aparecer diferentes síntomas. Los más frecuentes son la hemorragia vaginal anormal entre reglas o tras las relaciones sexuales (en mujeres menopáusicas cualquier sangrado vaginal debe ser consultado con el ginecólogo) y el dolor o las molestias durante las relaciones sexuales. |
¿Cómo se realiza el diagnóstico de cáncer de cérvix?
Si el ginecólogo aprecia alguna alteración durante el examen ginecológico o aparecen alteraciones en la citología, deberán realizarse otras pruebas adicionales. La colposcopia es una prueba que consiste en la visualización del cuello del útero, durante la exploración, a través de un aparato denominado colposcopio. Éste es similar a un pequeño microscopio con una luz potente, que permite la localización de la zona alterada.
Sin embargo, sólo una biopsia permite realizar el diagnóstico definitivo de la lesión. La biopsia consiste en la toma de una pequeña muestra de tejido del cérvix para que pueda ser analizada al microscopio.
¿Cuáles son los estadios del cáncer de cérvix?
Para poder determinar el tratamiento más adecuado para el cáncer de cuello de útero, es importante determinar en qué fase se encuentra.
- Estadio 0: denominado carcinoma in situ o carcinoma preinvasivo. El tumor es muy superficial y se limita a las células de la mucosa.
- Estadio I: el tumor está limitado al cuello del útero, aunque las células invaden el cérvix en profundidad.
- Estadio II: el tumor se ha diseminado fuera del cérvix. Invade la vagina sin llegar al tercio inferior y/o a los ligamentos laterales (parametrios) sin llegar a la pared de la pelvis.
- Estadio III: el tumor invade la parte más baja de la vagina, afecta a ganglios linfáticos próximos o alcanza los tejidos laterales del cérvix hasta alcanzar la pared de la pelvis.
- Estadio IV: el cáncer se ha extendido a órganos próximos (vejiga o recto) o presenta metástasis en otros órganos.
¿Qué papel tiene la cirugía en cáncer de cérvix?
Si se trata de una lesión premaligna el tratamiento quirúrgico indicado es la conización, que consiste en la extirpación en forma de cono de parte del cuello del útero. En estos casos, no suele ser necesario añadir más tratamiento.
Cuando se trata de una lesión que invade el cérvix en profundidad, la técnica más frecuentemente empleada es la extirpación de todo el útero, junto con los tejidos próximos, parte de la vagina y ganglios. En ocasiones, si el tumor está más avanzado, se extirpan los ovarios. A este tipo de intervención se le denomina histerectomía radical. Una vez que el útero se ha extraído la vagina se cierra y queda como un fondo de saco con una cicatriz en la zona más profunda.
En el caso de mujeres jóvenes, con carcinoma in situ o con lesiones tumorales en el estadio más precoz y con deseos de tener hijos, puede conservarse el útero realizando extirpaciones muy limitadas. En estos casos es preciso realizar revisiones muy frecuentemente.
Con frecuencia tras la cirugía se añade un tratamiento con radioterapia para disminuir las posibilidades de que la enfermedad pueda reaparecer en la zona de la intervención.
¿Qué efectos secundarios tiene la cirugía?
La cirugía puede ocasionar dolor en la herida de la intervención, cansancio, debilidad, que generalmente revierte en pocos días después de la cirugía. Tras una histerectomía se recomienda no hacer esfuerzos físicos importantes como levantar peso, deportes de contacto o que supongan una sobrecarga muscular de la zona.
Una parte importante en la recuperación de la intervención es el reinicio de la actividad sexual. Generalmente, son necesarias 6-7 semanas para que cicatrice por completo la herida del fondo de la vagina, aunque algunas mujeres pueden requerir más tiempo. La extirpación del útero implica que la mujer no podrá tener más hijos.
¿Qué papel tiene la radioterapia en cáncer de cérvix?
La radioterapia es otra modalidad terapéutica que se emplea con frecuencia en el tratamiento del cáncer de cuello de útero.
Consiste en la administración de radiaciones ionizantes de alta energía capaces de eliminar las células tumorales en la zona donde se aplican (tratamiento local o locorregional).
En el cáncer de cérvix en estadios tempranos puede emplearse como tratamiento único o como complemento posterior a la propia cirugía para poder asegurarnos que se eliminan todas las células cancerígenas.
¿Cuáles son los efectos tóxicos de la radioterapia?
La radioterapia puede producir alteraciones en la piel sobre la que se aplica como enrojecimiento, descamación e hiperpigmentación. Ocasionalmente, puede producir cansancio leve, pérdida de apetito, diarrea y problemas urinarios (escozor, urgencia miccional).
Generalmente estos efectos secundarios desaparecen a las pocas semanas de haber finalizado el tratamiento con radiaciones.
En ocasiones tras la radioterapia puede quedar un estrechamiento de la vagina, sequedad y pérdida de elasticidad, provocando molestias durante las relaciones sexuales. Sin embargo en la actualidad, con las nuevas técnicas de tratamiento y planificación empleadas, los efectos crónicos a nivel del recto o de la vejiga son excepcionales.
¿Qué papel tiene la quimioterapia en el cáncer de cérvix?
La quimioterapia utiliza fármacos, generalmente administrados por vía intravenosa, para eliminar las células tumorales. Se utiliza como complemento a la radioterapia, para que sea más eficaz, o bien cuando el cáncer se ha extendido más allá de la pelvis, y la cirugía y la radioterapia no están indicadas.
¿Qué efectos secundarios tiene la quimioterapia? ¿Cuánto tiempo duran?
Los medicamentos usados en la quimioterapia suelen producir efectos secundarios como pérdida temporal del pelo, lesiones en la boca, náuseas, anemia, riesgo de sangrado, riesgo de infecciones o alteraciones menstruales. Estos efectos secundarios desparecen al finalizar la quimioterapia.
¿Qué chequeos se recomiendan después del tratamiento de cáncer de cuello de útero?
Durante el primer año se realizan revisiones cada tres meses, con exploración pélvica y citología vaginal. En ocasiones, es necesario realizar otras pruebas como radiografía de tórax o scanner abdómino-pélvico. A partir de 2º al 5º año las revisiones pueden ser semestrales.
| En caso de que aparezcan nuevos síntomas entre revisiones la paciente debe de acudir a su ginecólogo u oncólogo. |