La mayoría de los tumores de cérvix se diagnostican en fases tempranas, por lo que la cirugía suele ser un tratamiento local curativo. Suele ser el primero en llevarse a cabo. Con frecuencia, se añade la radioterapia para completar el tratamiento.
Pasos previos a la intervención
Técnica empleada
Efectos secundarios y recomendaciones
Pasos previos a la intervención
La cirugía oncológica para el cáncer de cérvix es una intervención quirúrgica mayor, por lo que es necesario un ingreso hospitalario durante un tiempo que puede variar de una enferma a otra. Lo más habitual es que oscile de una a dos semanas. Asimismo, es necesario anestesia, que siempre será de tipo general.
La incisión para la cirugía tiene que ser amplia, por encima del ombligo y horizontal.
Antes de la intervención, es preciso realizar un estudio denominado estudio preoperatorio que consistente, generalmente, en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.
Previamente a la cirugía, debe preguntar o recibir toda la información sobre la técnica quirúrgica mediante la cual va a ser intervenida, qué riesgos y complicaciones conlleva ese tipo de intervención, qué secuelas pueden permanecer y qué recomendaciones son las adecuadas para minimizar dichas complicaciones.
En la actualidad, es habitual que su médico le pida que lea y firme un documento, llamado consentimiento informado, donde consta reflejada toda esta información. En él reconoce haber recibido y comprendido la información expuesta y acepta recibir dicho tratamiento. Es conveniente que esté segura antes de firmar dicho documento y recibirlo.
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Técnica empleada
La técnica más frecuentemente empleada es la extirpación de todo el útero, junto con los tejidos próximos, parte de la vagina y ganglios. En ocasiones, si el tumor está más avanzado, se extirpan los ovarios. A este tipo de intervención se le denomina histerectomía. Una vez que el útero se ha extraído la vagina se cierra y queda como un fondo de saco con una cicatriz en la zona más profunda.
En el caso de mujeres jóvenes, con carcinoma in situ o con lesiones tumorales en el estadio más precoz y con deseos de tener hijos, puede conservarse el útero realizando extirpaciones muy limitadas. En estos casos es preciso realizar revisiones muy frecuentemente.
Con frecuencia tras la cirugía se añade un tratamiento con radioterapia para disminuir las posibilidades de que la enfermedad pueda reaparecer en la zona de la intervención.

Cuando el cirujano le recomiende alguna de estas técnicas, seguramente le explicará con profundidad los detalles de la misma. Este es un buen momento para que usted pregunte y exprese todas sus dudas Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados.

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Efectos secundarios y recomendaciones
La histerectomía, como la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Esta cirugía supone un problema grave para la paciente y altera su calidad de vida.
Cuando se despierte de la anestesia, es normal que sienta dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el ginecólogo deja pautados fármacos que le aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comente con el personal de enfermería o con el médico cuando le visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.
Ésta requerirá una serie de cuidados que son similares a los de cualquier cicatriz producida por otra causa. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y limpieza de la misma, correrá a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados, es aconsejable mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.
Cuando se despierte de la anestesia se mantendrán los sueros hasta que empiece a tolerar los alimentos y líquidos y pueda comenzar una dieta normal
Es aconsejable que comience a moverse y a caminar pronto una vez que el dolor de la herida quirúrgica sea más tolerable y le permita levantarse, de tal forma que disminuyan los efectos secundarios por inmovilización.
Tras una histerectomía se recomienda no hacer esfuerzos físicos importantes como levantar peso, deportes de contacto o que supongan una sobrecarga muscular de la zona.
Una parte importante en la recuperación de la intervención es el reinicio de la actividad sexual. Generalmente, son necesarias 6-7 semanas para que cicatrice por completo la herida del fondo de la vagina, aunque algunas mujeres pueden requerir más tiempo.

Es importante que este tema lo hable con su ginecólogo y le pregunte todas las dudas que le puedan surgir.

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