Dos personas que presenten un tumor de las mismas características, en lo que respecta a localización (pulmón, mama, colon ….), tamaño, extensión, etc., pueden tener diferentes posibilidades de responder a los distintos tratamientos y por tanto tener distinto pronóstico.
En definitiva dos tumores que parecen iguales pueden ser muy distintos. Es lo que los médicos denominan dos neoplasias fenotípicamente iguales (es decir muy parecidas desde un punto de vista clínico) pero genotípicamente diferentes (cada tumor tiene una composición genética diferente, que condiciona una evolución y un pronóstico diferente).
Por esta razón, los especialistas en oncología están investigando cuales son las características moleculares y genéticas de los diferentes tumores malignos, lo que nos permitiría: por una parte identificar mejor el pronóstico de los pacientes y por otra diseñar tratamientos mas adecuados para cada paciente.
Por lo tanto, estos métodos de diagnóstico, basados fundamentalmente en el estudio de los genes del tumor, permitirán realizar tratamientos individualizados, también denominadas terapias “a la carta”.
Nuestro país junto con otros de su entorno, participa en estos estudios para poder definir de manera apropiada, la “huella genética de cada tumor”.
Estas investigaciones se están realizando en cáncer de mama, cáncer de pulmón, cáncer colorrectal, linfomas y tumores del estroma gastrointestinal, fundamentalmente.
Estamos viviendo una etapa de transición, en la que estamos pasando de una época en la que todos los tumores de una determinada localización recibían el mismo tipo de tratamiento, a otra en la que se considera que cada tumor es diferente y por lo tanto cada tratamiento debe ser individualizado.
Esto permitirá que los oncólogos que nos atienden puedan prescribir el tratamiento que tiene las mayores garantías de eficacia para cada una de las enfermedades y evitará que una persona reciba una terapia que tenga poca probabilidad de ser eficaz y por lo tanto se evitarán efectos secundarios innecesarios.